
Un astrónomo aficionado descubrió que un objeto de grandes dimensiones se estrelló contra Júpiter y dejó una marca del tamaño del planeta Tierra.
El descubrimiento del australiano Anthony Wesley fue confirmado horas después por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA.
Sin embargo, en la agencia espacial estadounidense aún se desconoce cuándo exactamente fue el impacto o qué lo provocó.
En un comunicado de prensa emitido el lunes dijo sospechar que se trata del choque de un cometa contra ese planeta.
La confirmación del impacto la realizó con el telescopio infrarrojo colocado en la cumbre del monte Mauna Kea en Hawái.
Aficionado. Anthony Wesley descubrió la zona de impacto mientras miraba las estrellas en su casa, el 20 de julio, cerca de la 1 de la madrugada, hora australiana.
El hombre, de 44 años, realizó el descubrimiento con un telescopio reflector de 37 centímetros colocado en su jardín.
Según Wesley, tardó 30 minutos en darse cuenta de que un punto negro que giraba en las nubes de Júpiter era en realidad el primer impacto observado por astrónomos desde que el cometa Shoemaker-Levy 9 colisionó con el gigante gaseoso en julio de 1994.
“Pensé que probablemente sería simplemente un punto oscuro de una tormenta polar normal”, dijo en su sitio web http://www.acquerra.com.au/astro .
“Sin embargo, mientras giraba más y mejoraban las condiciones de visión, de repente me di cuenta de que no solo era oscuro, era negro en todos los canales, lo que significaba que era realmente un punto negro”, dijo Wesley desde su casa en Murrumbateman, al norte de Canberra, Australia.
Los científicos afirman que la marca del impacto durará solo un par de días más.
El impacto. Las fotografías muestran la zona de impacto cerca del polo sur de Júpiter.
“Hemos tenido una suerte extraordinaria de estar mirando a Júpiter en el momento adecuado, la hora adecuada y el lado adecuado para presenciar el acontecimiento. No podíamos haberlo planeado mejor”, dijo por su parte Glenn Orton, científico del JPL.
Desde antes del impacto del Shoemaker-Levy 9 en 1994 se ha resaltado el rol de Júpiter como una especie de “aspiradora cósmica” para el sistema solar interno.
Según esta idea, la influencia gravitatoria del planeta más grande del sistema solar lleva a muchos cometas pequeños y asteroides a chocar con él.