
Una controversial teoría sugiere que tantas como un tercio de especies conocidas de los dinosaurios nunca existieron.
Eso porque los dinosaurios jóvenes no se veían como versiones pequeñas de sus progenitores, según nuevos análisis efectuados por los paleontólogos Mark Goodwin, de la Universidad de Berkeley, California, y Jack Horner, de la Universidad Estatal de Montana.
En su lugar, como las aves y algunos otros animales actuales, los jóvenes tuvieron cambios físicos dramáticos durante su adultez.
Esto significa que muchos fósiles de dinosaurios jóvenes, incluidos los emparentados con el Tiranosauro rex, han sido identificados erróneamente como especies únicas, argumentan los expertos.
Metamorfosis. El esbelto y gracioso nanotirano es un fuerte ejemplo. Aun cuando es un pariente menor del T. rex, la supuesta especie es ahora considerada por muchos expertos como un fósil de T. rex juvenil equivocadamente identificado.
Los fósiles de nanotirano tienen apariencia de un T. rex adolescente, dijo Horner en el nuevo documental. Eso es porque su cráneo cambia dramáticamente al crecer, dijo.
El cráneo se transformó de un perfil alargado a la más familiar forma de hocico y mandíbulas cortas, que podían tomar grandes cantidades de alimento.
Pero la prueba irrefutable, dijo Horner, fue el descubrimiento de un dinosaurio entre el tamaño de un T. rex adulto y un nanotirano.
El nanotirano – en realidad un T.rex joven de acuerdo a Horner – tenía 17 dientes en la mandíbula inferior, y un T. rex adulto tenía 12.
El dinosaurio intermedio tenía 14 dientes en la mandíbula inferior sugiriendo que también era un T. rex joven, y que los tiranosaurios cambiaban gradualmente sus pequeños dientes con forma de hoja filosa por menor cantidad de molares rompehuesos cuando adultos.
Transformación del triceratops. Los paleontólogos también amasaron una gran cantidad de fósiles de triceratops, que habían muerto en diferentes etapas de su vida en el este de Hell Creek, Montana, de la época del tardío Cretáceo (hace unos 145,5 a 65,5 millones de años).
Los cráneos de dinosaurio variaban desde un tamaño de un plato para cenar hasta el de un humano, y provenían de distintos animales.
Cuando los paleontólogos estudiaron los cráneos, encontraron que lo pequeños cuernos rectos de los animales más jóvenes cambiaban cuando se convertían en adultos: los cuernos de los jóvenes estaban realmente curvados hacia atrás, mientras que los de los adultos apuntaban hacia adelante.
La escarola distintiva del cuello del animal también cambiaba de huesos puntiagudos en forma de triángulo en los jóvenes y se convertía en un escudo óseo plano y alargado con forma de abanico.
“Durante los 10 años del proyecto pudimos recoger buenas series de crecimiento que no habían sido vistas anteriormente, y ver la transformación que ocurría”, dijo Goodwin.
“Pudimos documentar los cambios extremos que ocurrían con el crecimiento, (como) la dirección en que apuntan los cuernos”.
Aves de una pluma. Pistas de por qué los dinosaurios tenían esos dramáticos cambios físicos pueden encontrarse en las aves, sus parientes vivientes más cercanos, dicen los expertos.
Los calaos, por ejemplo, no lucen su distintivo parecido a un casco hasta que han crecido unas tres cuartas partes.
Como los cuernos en los venados, el casco ayuda a otros animales a diferenciar entre adultos maduros y jóvenes.
De la misma forma, la apariencia cambiante de los dinosaurios posiblemente promovía la comunicación visual.
Por ejemplo, las protuberancias y cuernos de la cabeza, posiblemente emparejados con variaciones de colores, podían haber creado efectos visuales que no dejaban dudas de reconocimiento entre los miembros de una especie.
También tal vez identificaban el sexo de los dinosaurios y los distinguían como sementales buscando aparearse o jóvenes que necesitaban protección.
¿Una conclusión exagerada? Hans-Dieter Sues, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural en Washington, D.C., dijo que científicos descubrieron en los años setentas que algunas especies de dinosaurios pico de pato eran de hecho animales en diferentes etapas de madurez – lo que representa un menor número de especies–.
Sues, que no estuvo involucrado en la nueva investigación, está de acuerdo en que algunas especies de dinosaurios del tardío Cretáceo podrían ser jóvenes de otras especies.
“Muchos dinosaurios cambiaban bastante en su apariencia cuando crecían, como lo hacen muchos vertebrados actualmente”, dijo.
Pero “algunas de (éstas) conclusiones con controvertidas”, advirtió Sues, añadiendo que es exagerada la idea de que hasta un tercio de todas las especies puedan ser reclasificadas.
De hecho, Sues sospecha que no es deseable una segunda ola de extinción de los dinosaurios – a menos que los cazadores de fósiles obtengan un gran éxito–.
“Probar tal hipótesis es difícil,” dijo, porque “requiere más material fósil que el actualmente disponible”. © 2009 National Geographic Society