
Si un padre responsable no deja que su hijo salga a caminar a cualquier hora por cualquier barrio, ¿por qué no controla qué visita su hijo en el mundo virtual?
Como en toda ciudad, Internet tiene sectores peligrosos para niños y adolescentes. Como en el mundo real, en la web existen personas enfermas que quieren hacerles daño o abusar de ellos.
Según las más recientes estadísticas del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos, el 17% de los niños y adolescentes internautas ha recibido una solicitud sexual directa.
Además, el 34% se ha visto expuesto a fotografías de personas manteniendo relaciones sexuales sin haberlas solicitado.
Casi el 4% recibió una solicitud sexual de forma agresiva como, por ejemplo, llamadas telefónicas pidiendo un encuentro cara a cara o el envío de regalos o hasta dinero a su casa a cambio de tener algo más allá de Internet.
Protección. Los padres o encargados de los niños son los primeros llamados a la protección.
Según explicaron funcionarios del Patronato Nacional de la Infancia, Costa Rica está en contacto con organizaciones mundiales para la protección de la niñez con el fin de trabajar sobre este tema.
Una de ellas es el Centro para Niños Desaparecidos y Explotados.
La primera de las recomendaciones es tener reglas claras sobre qué se puede hacer y qué no en Internet. Aún con las reglas claras, hay que vigilar a los niños y adolescentes colocando la computadora en un área social de la casa.
En los sistemas operativos como el Windows Vista y en la misma Internet se encuentran programas gratuitos para bloquear sitios con pornografía, violencia o chats.
Si el padre de familia no sabe utilizarlo, debería aprender o al menos pedir ayuda a alguien con mayor experiencia en el tema.
A pesar de que se tomen todas las medidas de protección, los abusadores podrían contactar a sus hijos; por eso es necesario que los padres los eduquen en el tema.
Es necesario explicarles que existen personas que les pueden hacer daño (aun sin verlos ni tocarlos) y que unas normas sencillas pueden darles más seguridad.
Los niños deben mantener en privado su identidad. Esto implica no dar el nombre real y mucho menos direcciones ni números de teléfono. Tampoco deben revelar informaciones sobre amigos.
También deben tener claro que no está permitido reunirse a solas con alguien que conozcan por Internet. Los padres pueden acompañarlos, si quieren conocer a quien contactaron en Internet.
Deben comprender que no es su culpa si reciben un correo electrónico con violencia o pornografía, pero que bajo ninguna circunstancia hay que responder.
Es elemental que tengan la confianza para mostrar a sus padres esos mensajes y así poder enviarlos a una institución que trabaja para detenerlos, como el sitio http://www.cybertipline.com/
Los adolescentes, aunque se sientan más maduros que sus hermanos menores, deben seguir las mismas reglas para no ser víctimas de abuso.