
Nicoya, Guanacaste. Un grupo de madrugadores encendió ayer, a las 3 a. m., los fogones de la cofradía de Nicoya para el tradicional festejo a la patrona de esa ciudad pampera: la Virgen de Guadalupe.
Dos horas después estallaron las bombas para el inicio de la fiesta religiosa que cumple más de 400 años entre los nicoyanos.
Procesiones, misas, rosarios cantados y fervorosas oraciones en la cofradía de la ciudad formaron parte de la celebración.
La cofradía está a 400 metros de la iglesia colonial de Nicoya, templo donde se guarda la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Allí existió, hace cientos de años, un rancho donde los aborígenes adoraron a su actual patrona.
A las 12 m., bajo el sonido de bombas y campanas, un grupo de devotos transportó la imagen desde la Virgen de la iglesia colonial, hasta la antigua cofradía.
El traslado de la imagen se hizo en medio de flautas, tambores y del ancestral baile de la yegüita.
Se trata de una centenaria tradición en la cual cuatro hombres danzan: el “pitero”, quien toca una flauta; el que toca un tambor; otro lleva una muñeca; finalmente, un cuarto bailarían quien va disfrazado como la yegüita
“Esta es una tradición que debemos conservar y transmitir a nuestros hijos”, expresó Ana Yuri Briceño, vecina de Curime.