La NASA ordenó ayer realizar una operación -sin precedentes en la historia de los transbordadores- que pretende mitigar las dudas sobre un seguro reingreso del Discovery a la atmósfera terrestre, el próximo 8 de agosto.
El astronauta japonés Soichi Noguchi o el estadounidense Steve Robinson tendrá en sus manos la labor de reparar el escudo térmico del transbordador, al eliminar dos protuberancias presentes en la panza de la nave.
La tarea, que deberá desarrollarse el miércoles durante la tercera caminata espacial, consiste en eliminar unos trozos salidos de un material similar a la felpa, que se utiliza para rellenar los espacios entre las losas termales que recubren a la nave.
La labor impuesta a los astronautas no es muy complicada, pero sí trae sus riesgos.
"Los pedazos de cinta podrían ser retirados con la mano, o cortarlos con ayuda de una herramienta", dijo Cindy Begley en el Centro Espacial Johnson de Houston, en Texas.
"La tarea en sí misma es simple, pero los riesgos de dañar el aislante térmico al hacerlo no son nada despreciables", explicó.
A pesar de ello, los ingenieros de la NASA decidieron correr con el riesgo de dar la orden de proceder a realizar una misión de reparación para la que ninguno de los astronautas del Discovery se preparó.
Eliminar la incertidumbre. Aunque el desprendimiento del material entre las losas térmicas ha sido un problema común en el pasado, nunca ha sido tan importante como en esta ocasión.
Una de las cintas sobresale 2,5 centímetros entre lozas termales; la otra, 1,5 centímetros.
Tras tres días de análisis, los expertos de la NASA decidieron que era mejor reparar el daño y evitar que se diera un recalentamiento a causa del material que sobresale, durante el reingreso del Discovery a la atmósfera a más de 20.000 kilómetros por hora.
"Buscamos poner fin a cualquier incertidumbre sobre eventuales riesgos en el reingreso de la nave a la atmósfera terrestre", dijo ayer Wayne Hale, representante del programa de transbordadores de Estados Unidos.
El temor de la NASA no es infundado. La agencia espacial estadounidense procura no revivir la pesadilla del 1.° de febrero del 2003, cuando el Columbia se desintegró en su retorno a Tierra.
El accidente ocurrió debido a una perforación en la losa de cerámica que recubría el ala izquierda, ocasionada por el desprendimiento durante el despegue de un pedazo de espuma aislante del tanque externo de combustible. Los siete astronautas murieron.
Tras dos años y medio sin vuelos y $1.000 millones invertidos en mejorar el transbordador, la NASA aseguró que estaba lista para volver al espacio.
No obstante, durante el despegue realizado la semana pasada nuevamente hubo un desprendimiento de espuma.
La NASA reconoció el domingo pasado que falló en revisiones clave de seguridad previa al lanzamiento del Discovery . Sin embargo, confía en poder lograr que la nave y sus tripulantes vuelvan a Tierra como previsto.
En el espacio. Entre tanto, la misión STS-114 del Discovery continúa en el espacio. Ayer Robinson y Noguchi abandonaron la Estación Espacial Internacional ( ISS ) para realizar una operación exterior que demandó poco más de siete horas.
Su misión consistió en cambiar un giroscopio defectuoso de la ISS , instrumentos indispensables para controlar la orientación y estabilidad de la estación. Según la NASA se trató de uno de los trabajos de reparación más importantes durante la estadía de los astronautas en la ISS .
Con la instalación de este nuevo giroscopio no se tendrán que accionar más los motores de propulsión para corregir el curso orbital, lo que permitirá mejorar la realización de determinados experimentos que no se verán afectados por posibles sacudidas.