
Cabo Cañaveral, Florida. AFP. El Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida, ha creado el primer simulador de viajes en transbordadores espaciales valorado en $60 millones.
Se trata de un espacio diseñado para recrear lo que los astronautas sienten cuando son lanzados al espacio y cuando están allá en la gravedad cero.
El simulador tiene 44 asientos y utiliza un avanzado sistema de sonido, luces y movimiento para imitar el lanzamiento vertical de una nave espacial a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora.
El viernes pasado, luego de tres años de diseño y construcción, 38 astronautas veteranos experimentaron por primera vez la acción de este simulador que será abierto al público en unas semanas.
“La experiencia es muy real. Es tan bueno como cualquier cosa en la que yo haya entrenado”, dijo Charlie Bolden, veterano de tres misiones en los transbordadores.
Por su parte, el astronauta Buzz Aldrin, quien formó parte de la misión Apolo 11 , la primera en llevar hombres a la Luna, se emocionó al experimentar de nuevo lo que se siente cuando se viaja al espacio.
Tecnología para educar. El simulador fue diseñado con la ayuda de astronautas, pilotos de vuelo y expertos de la NASA. “Tuvimos que hacer cosas muy ingeniosas para engañar los sentidos”, dijo Rick Searfoss, veterano astronauta de transbordadores.
Antes de entrar al simulador los pasajeros reciben instrucciones en pantallas gigantes. Una vez dentro, los viajeros experimentan dramáticos efectos de luces, un piso que vibra fuertemente y una máquina de humo.
Una vez colocados los cinturones, comienza el conteo y los motores se encienden, la cabina se inclina hacia atrás y los sistemas de compresión hacen que los viajeros se hundan en sus asientos.
Luego, una repentina vibración sacude al simulador y una pantalla gigante muestra el despegue. Después, un raro silencio llena al simulador mientras la nave apaga sus motores principales y alcanza la gravedad cero y los pasajeros pueden sentir como si flotaran libremente.
“Es casi como dar volteretas. Por un segundo es lo mismo que sentimos en el transbordador”, dice Searfoss.
Al final del viaje, las compuertas del simulador se abren a una espectacular vista del espacio.