
Volcán Turrialba. A escasos metros de una caldera activa de este macizo, un equipo multidisciplinario de científicos costarricenses está haciendo historia al medir -como nunca antes en Centroamérica- la emanación de gases en las fumarolas de este y otros volcanes ticos, para determinar su nivel de actividad.
Elian Conejo y Kristel Heinrich, estudiantes de la maestría en Física de la Universidad de Costa Rica, guiados por el físico Jorge Andrés Díaz -director científico del proyecto-, utilizan en los volcanes un sensor de la NASA, de alta tecnología, llamado AVEMS.
Este es un espectrómetro de masas y funciona como una nariz artificial que selecciona la emanación de gases como dióxido de carbono, dióxido de azufre y helio por su masa atómica, y proyecta en gráficos un balance de la presencia de estas sustancias en el aire, cerca de las fumarolas.
"Se trata de un mecanismo que mide cuáles son los gases presentes en las cercanías del volcán y en qué proporción se manifiestan", explicó Elian Conejo, quien en junio irá a la Administración nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) para descifrar estos datos.
El Turrialba, con 3.340 metros de altura, es el más oriental de la cordillera Volcánica Central. Tiene una caldera o depresión dentro de la cual se ubican los tres cráteres principales. Se tienen registros de su actividad desde 1864; hoy presenta fumarolas y sismos.
Esfuerzo de lujo. Los investigadores citan tres razones de la importancia del trabajo con AVEMS. Primero, porque permite a investigadores jóvenes experimentar con un equipo muy sofisticado para medir gases aplicado a vulcanología.
Además, Conejo aseguró que esta medición permitiría advertir a una población sobre el peligro que significa un volcán muy activo, como es el caso del Turrialba.
Jorge Andrés Díaz, quien además participó del diseño de AVEMS, dijo que aunque se sabe cuáles son los gases que normalmente emite un volcán, el monitoreo en Costa Rica permite identificar la 'personalidad' de cada volcán y facilitar el control de los cambios en estas emisiones.
Este estudio en los volcanes forma parte de la misión CARTA 200, la cual desarrolla el Programa Nacional de Investigaciones Aerotransportadas y Sensores Remotos del Centro Nacional de Alta Tecnología, en colaboración con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio