
Un descubrimiento arqueológico inesperado ocurrió frente a la costa de Israel. Un estudiante universitario encontró una espada medieval mientras nadaba cerca de la playa de Dor, en el Mediterráneo. El arma permaneció oculta bajo el mar durante cerca de 800 años.
El hallazgo lo realizó Shlomi Katzin, estudiante del Departamento de Civilizaciones Marítimas de la Universidad de Haifa. El joven identificó la empuñadura del arma cuando nadaba en la zona. En ese momento notó la presencia de buzos con detectores de metales y decidió alejarlos ante el temor de un posible saqueo de antigüedades.
Tras retirar el objeto del fondo marino, Katzin notificó de inmediato a la Autoridad de Antigüedades de Israel. La pieza permaneció durante siglos cubierta por una capa de sedimentos, arena y organismos marinos. Esa costra biogénica ayudó a preservar el acero.
Los especialistas realizaron tomografías computarizadas para analizar la estructura interna del arma. El procedimiento permitió estudiar el metal sin dañar la pieza. La tecnología reveló detalles que no se pueden observar a simple vista.
Las investigaciones indican que la espada mide aproximadamente un metro. Los expertos determinaron que el arma pertenece al siglo XII. También concluyeron que se fabricó en Europa antes de llegar a Tierra Santa con tropas de las Cruzadas.
El análisis identificó una fractura en la hoja y una deformación en la guarda. Estos daños sugieren que el arma cayó al mar durante un enfrentamiento naval. Especialistas consideran que pudo ocurrir en medio de una batalla intensa en la región.
El doctor Joppe Gosker, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, señaló que las evidencias apuntan a que la espada cayó al agua durante un combate. El destino del propietario del arma permanece como un misterio arqueológico difícil de resolver.
El hallazgo tiene relevancia científica por su escasez en Israel. La profesora Deborah Cvikel, de la Universidad de Haifa, indicó que existen pocos objetos de este periodo en la zona. Esta limitación dificulta comprender cómo funcionaban los fondeaderos navales medievales.
La académica explicó que estudiar un objeto tan simbólico y personal resulta excepcional para los investigadores. Permite conocer aspectos de la vida y del combate de los caballeros que participaron en las Cruzadas.
En los análisis también participó el doctor Eyal Berkowitz, director médico de Medica Diagnostics. El especialista destacó que las tecnologías modernas permiten observar el interior del metal y determinar su estado con precisión.
Los investigadores consideran que el arma perteneció a un caballero franco que se estableció en la región tras la Primera Cruzada. Este tipo de descubrimientos suele ocurrir cuando el movimiento de las arenas marinas deja expuestos objetos antiguos.
Para los arqueólogos, cada hallazgo aporta información clave para reconstruir la historia naval de las Cruzadas y comprender los conflictos que marcaron la formación del Reino de Jerusalén.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
