
Después de tres meses de cuidadosos trabajos de traslado y de conservación, dos murales de Francisco Paco Amighetti ya quedaron instalados y restaurados en las nuevas instalaciones del colegio Lincoln, en Santo Domingo de Heredia.
Estas dos obras de enorme valor patrimonial para el país, estaban en la antigua sede del Lincoln, en Los Colegios de Moravia. En 1954, Amighetti (1907-1998) las pintó allí a cambio de la matrícula de sus hijas.
Ayer, los restauradores José Antonio Martínez y Gerardo Hidalgo, de la empresa Renoir S. A., hicieron la entrega oficial de las dos piezas en perfecto estado a Jack J. Bimrose, director general de ese centro de estudios privado.
Fue el punto final a un proceso muy delicado de tres meses de trabajo que incluyó restaurar los daños más graves (huequitos, abultamientos, grietas) de las obras; darles más firmeza y protegerlas para poder sacarlas de la pared donde estaban, trasladarlas y colocarlas en el nuevo espacio.
“Estamos muy satisfechos. Fue un trabajo de primera categoría, como lo merece el maestro Amighetti y su obra”, detalló Bimrose.
Develados por un rato. Los murales quedaron ubicados a ambos lados de una pared de concreto armado, en el centro de lo que será la galería Amighetti, espacio para exposiciones cuya construcción está pendiente de financiamiento.
Ambas piezas tratan el tema de la educación. El mural que da al oeste muestra al expresidente estadounidense Abraham Lincoln educando a los campesinos.
La pieza ubicada hacia el este presenta a Mauro Fernández, reformador de la educación costarricense, junto a una escuelita; una maestra dando una clase a niños descalzos bajo un árbol, y una serie de jóvenes de distintas clases que se dirigen a estudiar.
El restaurador José Antonio Martínez aseguró que se respetaron los trabajos anteriores que han hecho otros especialistas a la obra y se corrigieron en un 90% los abultamientos producidos por la humedad en la pintura. Eso fue lo máximo posible.
José Miguel Rojas, curador del Museo de Arte Costarricense, considera que la restauración realizada fue “perfecta” y muy respetuosa con el trabajo del artista.
Asimismo, él espera que este trabajo sirva de ejemplo a otras instituciones que son dueñas de obras patrimoniales, para que las restauren y protejan.
Protegido en caja de madera. Con el fin de protegerlos del polvo y del viento, están rodeados por andamios tapados con telas negras. Esto es temporal, ya que el director del Lincoln espera que pronto pueda iniciarse la construcción de la galería que los resguardará.
Ayer, los murales fueron develados y estuvieron descubiertos por poco tiempo para que pudieran ser observados por autoridades del Lincoln y un equipo del Museo de Arte Costarricense.
Ahora serán embalados; es decir, cubiertos con papel y plástico, y guardados en una enorme caja de madera. Esta medida pretende que las piezas no sufran ningún daño mientras se construye el edificio que los rodeará.
