
Un mosaico romano hallado en Rutland, en el centro de Inglaterra, reveló una versión alternativa y perdida de la guerra de Troya. La investigación concluyó que la obra no se basa en la Ilíada, sino en una tragedia griega hoy desaparecida, lo que conecta a la Britania romana con la tradición clásica del Mediterráneo.
El nuevo análisis académico lo desarrolló la University of Leicester y determinó que el llamado mosaico de Ketton representa un relato distinto del conflicto troyano. El hallazgo refuerza la idea de que las élites de la Britania romana mantenían vínculos culturales más profundos con el mundo clásico de lo que se creía.
La investigación explicó que el mosaico no reproduce la versión homérica de la guerra. En lugar de ello, se inspira en Phrygians, una tragedia del dramaturgo griego Aeschylus que se perdió con el paso de los siglos, pero que circuló en el mundo romano.
El conjunto artístico muestra tres escenas clave entre el héroe griego Achilles y el príncipe troyano Hector: el duelo, el arrastre del cuerpo y el rescate por parte del rey Príamo, donde el cadáver se pesa con oro.
El estudio señaló que la guerra de Troya, conocida sobre todo por Iliad de Homer, tuvo múltiples reinterpretaciones en la Antigüedad. El propietario de la villa habría optado por una versión menos común, asociada a un mayor prestigio cultural.
El análisis también identificó que el diseño del mosaico reutiliza patrones antiguos difundidos durante siglos en Grecia, Turquía y la Galia. Estas formas aparecen en cerámica, monedas y objetos de plata, lo que evidencia redes artísticas activas en todo el Mediterráneo.
El hallazgo ocurrió en 2020, durante el confinamiento por la pandemia, cuando el agricultor Jim Irvine detectó restos en su finca. Posteriormente, la excavación quedó a cargo de University of Leicester Archaeological Services, con financiamiento de Historic England.
Tras las investigaciones realizadas en 2021 y 2022, el mosaico y la villa romana recibieron la categoría de monumento programado, un reconocimiento que subraya su importancia nacional y asegura su protección.
Los investigadores concluyeron que el mosaico confirma que la artesanía romano-británica no estaba aislada. Por el contrario, formaba parte de un sistema cultural amplio que transmitía modelos artísticos y narrativos a lo largo de generaciones.