
Más de 1.900 años después de la destrucción de Pompeya, nuevos hallazgos arrojan luz sobre episodios poco conocidos de su historia. Un estudio científico identificó extrañas marcas en murallas que apuntan al uso de una avanzada máquina de guerra durante un asedio previo a la erupción del Vesubio en el año 79 d. C.
La investigación se publicó en febrero en la revista Heritage. El análisis se centró en daños ubicados en el norte de la ciudad. Estas marcas presentan un patrón distinto al de impactos conocidos de catapultas romanas.
Los científicos observaron que los agujeros son más pequeños y distribuidos en forma de abanico. Este detalle los diferencia de los cráteres circulares causados por proyectiles de gran tamaño.
Durante años, estos daños se asociaron a desgaste general o conflictos comunes. Sin embargo, el nuevo estudio plantea que los impactos responden a un arma compleja capaz de disparar múltiples proyectiles en rápida sucesión.
Reconstrucción con tecnología moderna
El equipo aplicó principios de balística para analizar los impactos. Esta disciplina estudia el comportamiento de proyectiles en movimiento.
Los investigadores utilizaron escaneo láser y fotogrametría. Con estas herramientas crearon modelos 3D de alta resolución. Así calcularon profundidad, ancho y forma de los orificios.
Los resultados indicaron que los disparos provinieron de una máquina fija. Además, detectaron una alta velocidad de disparo.
La hipótesis principal señala el uso de un arma de artillería antigua. Este dispositivo antiguo funcionaba de forma similar a una ballesta de gran tamaño. Se considera un precursor de la ametralladora por su capacidad de disparo continuo.
Evidencia de ingeniería militar antigua
Para respaldar la teoría, el equipo comparó los datos con diseños griegos del siglo III a. C.. Estos documentos describen máquinas similares.
También analizaron colecciones de museos y proyectiles hallados en otros sitios romanos. Muchos coincidieron con armas tipo escorpión, una artillería basada en torsión.
Los patrones detectados en Pompeya muestran una configuración radial clara. Según el estudio, esto respalda la idea de un sistema automático dirigido contra arqueros.
Un asedio previo al Vesubio
La investigación vincula los daños con el asedio de Lucio Cornelio Sila. Este hecho ocurrió casi un siglo antes de la erupción del volcán.
El estudio también plantea una conexión entre ambos eventos. Las cenizas del Vesubio habrían cubierto y protegido las murallas. Esto permitió conservar las marcas por casi dos milenios.
El hallazgo amplía el conocimiento sobre la historia militar de Pompeya. Además, evidencia el nivel tecnológico alcanzado en la guerra antigua.
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