La planta baja del Instituto Nacional de Seguros (INS) está llena de miniaturas precolombinas, desde figuras humanas –usadas como símbolo de fertilidad– hasta pequeñísimos metates de piedra.
Aunque la primera exhibición temporal del Museo de Jade del INS no requiere de una lupa, sí necesita ser observada bien de cerca, toda vez que cada uno de los 147 objetos arqueológicos que la integran miden entre 10 y 15 centímetros.
Es la primera vez que se exhibe la mayoría de estas piezas, hechas en cerámica, jade, piedra, hueso y otros materiales.
“Las dimensiones de muchas piezas del Museo de Jade no dejan apreciar la manufactura y belleza de las miniaturas. Por ello, la exposición temporal llamada La miniatura precolombina: una gran dimensión social, espiritual y simbólica se dedica a los pequeños objetos dentro de nuestra colección”, explicó Laura Rodríguez, directora del Museo de Jade.
Chicas, pero con gran significado. Aunque algunos han sugerido que estas miniaturas precolombinas fueron juguetes para niños, no hay ninguna certeza sobre esta hipótesis, explicó Rodríguez.
Lo que sí se sabe es que, a pesar de su tamaño, estas piezas arqueológicas fueron usadas como objetos ceremoniales y también como amuletos.
Además, se considera que algunas piezas pudieron retratar a ciertos personajes importantes de las sociedades precolombinas.
Algunos objetos también sirvieron para representar a los espíritus protectores de nuestros antepasados indígenas. Por ejemplo, comentó Rodríguez, ellos creían que algunas aves tenían la capacidad de conducir a las almas que cruzaban el puente de la muerte.
De vitrina en vitrina. Cinco temas componen esta exposición. En la primera vitrina están las figuras masculinas y femeninas. Luego siguen los objetos que representan lo cotidiano y religioso.
Después, el espectador halla los animales en miniatura y, posteriormente, las piezas que permiten observar la técnica de manufactura precolombina.
Finalmente, las miniaturas se distribuyen en cada una de las tres regiones arqueológicas del país.
