
En uno de los entornos más extremos del planeta, microorganismos antárticos logran mantenerse activos sin luz solar y con temperaturas cercanas a -20°C. Estos seres invisibles sostienen ecosistemas completos y participan en procesos químicos y climáticos a escala global.
La Antártida presenta largos periodos de oscuridad. Las temperaturas descienden por debajo de -20°C. Estas condiciones impiden la fotosíntesis durante meses. En ese contexto, los microbios asumen un papel central al utilizar fuentes alternativas de energía.
Un estudio publicado en febrero en la revista ISME reveló que estos organismos viven en suelos antárticos al obtener energía directamente del aire. El hallazgo amplía los límites conocidos de la vida y señala su relevancia en el equilibrio ambiental del continente.
Cómo sobreviven en condiciones extremas
Los microorganismos desarrollaron estrategias metabólicas poco comunes. Permanecen activos incluso a -20°C. Utilizan gases atmosféricos como hidrógeno y monóxido de carbono en concentraciones mínimas.
Este mecanismo se conoce como aerotrofia. Permite extraer energía del aire mediante enzimas especializadas. Experimentos realizados entre 2022 y 2024 en la Antártida Oriental confirmaron que el consumo de estos gases ocurre durante todo el año, incluso en invierno.
Pruebas de laboratorio mostraron actividad tanto a 4°C como a -20°C. Algunos organismos también utilizan hidrógeno a temperaturas de hasta 75°C. Esto evidencia una alta capacidad de adaptación.
Los análisis genéticos identificaron genes específicos responsables de capturar y procesar gases. Además, la actividad se comprobó directamente en suelos antárticos, fuera de entornos controlados.
Impacto en océanos y clima global
Otro estudio detectó intensa actividad microbiana en el océano Antártico. Se identificaron millones de genes. Más de un tercio no figura en bases de datos conocidas. Esto evidencia vacíos en el conocimiento científico.
Los microorganismos se organizan en comunidades según capas de agua y corrientes marinas. Esta distribución sugiere funciones especializadas en el ciclo de nutrientes y el flujo de carbono.
En este sistema, el pláncton produce cerca de la mitad del oxígeno del planeta y captura dióxido de carbono. Las bacterias determinan el destino de ese carbono. Puede reciclarse en la superficie o almacenarse en las profundidades.
En zonas costeras como el frente del glaciar Mertz se registró alta actividad durante floraciones de algas. En esos eventos se aceleró la descomposición de materia orgánica y la reutilización de nutrientes.
Estos hallazgos refuerzan el papel de los microorganismos en los ecosistemas polares. También abren nuevas líneas de estudio sobre el clima y la posibilidad de vida en otros entornos extremos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
