Chicago. AP. Los pacientes con dolencias cardíacas que practicaron la meditación durante cuatro meses (16 semanas) experimentaron una leve mejoría en su presión arterial y niveles de insulina, según un estudio estadounidense.
"Los pacientes que aprendieron meditación transcendental tuvieron mejores niveles en esas áreas que quienes pasaron el mismo periodo dedicados a la lectura, discusiones o trabajos caseros relacionados con los efectos de la tensión, dieta y el ejercicio físico para el corazón", reveló el estudio publicado esta semana en la revista Archives of Internal Medicine .
Para esta investigación se analizaron 103 pacientes cardíacos. Todos ellos recibieron regularmente cuidados médicos, incluyendo fármacos para reducir el colesterol y la presión arterial.
"El complemento de la meditación tuvo un efecto notable con beneficios concretos frente a los cuidados médicos tradicionales", manifestó Noel Bairey Merz, del Centro Médico Cedars-Sinai, ubicado en Los Ángeles, California.
Antecedentes. Estudios anteriores habían descubierto que la meditación puede reducir la presión arterial. Sin embargo, el nuevo estudio es el primero en demostrar su efecto en la función de la insulina.
No obstante, estos beneficios no fueron de amplio espectro. Tras iniciarse en la meditación o en un programa educativo sobre la salud, ningún grupo de los voluntarios sometidos al estudio detectó cambios en su peso o niveles de colesterol.
Solo el grupo dedicado a la meditación vio disminuir su presión sistólica de 12,6 a 12,3. Esta sistólica es la presión máxima que se alcanza en el sístole, esto es, cada contracción del tejido muscular cardíaco.
Los investigadores estiman que la diferencia fue causada porque la meditación reduce la reacción natural del organismo a la tensión, al reducir la presencia de la hormona cortisol en la sangre.
Este estrés causa la liberación de cortisol y otras hormonas y neurotrasmisores, los cuales terminan con el tiempo dañando el sistema cardiovascular.