Lucía Astorga. 29 marzo

(Video) Isla del Coco le dijo adiós a 14 toneladas de desechos

El pasado 20 de marzo inició uno de los procesos de limpieza más complejos efectuados en Costa Rica: retirar 14 toneladas de desechos de la Isla del Coco y transportarlos 532 kilómetros, a través del océano Pacífico, hasta suelo continental.

Semanas previas, los residuos fueron separados y clasificados según su tipo: boyas, línea de pesca, anzuelos, plástico, maquinaria, equipo de oficina, etcétera.

En los primeros días se procedió a subir al barco White Holly, aquellos objetos que fueran más pesados, como maquinaria, muebles y otros objetos obsoletos. Fotografía: John Durán
En los primeros días se procedió a subir al barco White Holly, aquellos objetos que fueran más pesados, como maquinaria, muebles y otros objetos obsoletos. Fotografía: John Durán

Como si la distancia no fuera un factor suficiente, para mostrar lo difícil de esta tarea, al plan se le debía sumar que el Parque Nacional Isla del Coco (PNIC) no cuenta con un muelle.

Por ello se tuvo que jugar con las mareas altas y bajas, así como aprovechar la proximidad con la desembocadura del río Genio, que va a dar a la playa.

La mayor cantidad de residuos fueron cargados a mano, con ayuda de voluntarios, guardaparques e incluso del personal de Bomberos en la Isla. Fotografía: John Durán
La mayor cantidad de residuos fueron cargados a mano, con ayuda de voluntarios, guardaparques e incluso del personal de Bomberos en la Isla. Fotografía: John Durán

La desembocadura sirvió como una especie de canal, en las mañanas cuando la marea era baja se colocaban tres lanchas para que guardaparques y voluntarios las llenaran. La más grande, conocida como La Culebra, podía soportar hasta siete toneladas.

Cuando el reloj marcaba la 1:00 p. m., con la marea alta, las lanchas partían hacia la embarcación White Holly, propiedad de la organización ecologista Sea Sheperd, encargada de transportar las 14 toneladas hasta Caldera, en Puntarenas.

¿Un segundo viaje?
Los guardaparque Maikel Perez con Keylor Morales trabajan en subir maquinaria a una de las lanchas, con ayuda de un tractor agrícola que fue donado en el 2012 por Avon de Costa Rica, junto con la Fundación de Amigos de Isla del Coco (Faico). Fotografía: John Durán
Los guardaparque Maikel Perez con Keylor Morales trabajan en subir maquinaria a una de las lanchas, con ayuda de un tractor agrícola que fue donado en el 2012 por Avon de Costa Rica, junto con la Fundación de Amigos de Isla del Coco (Faico). Fotografía: John Durán

A mano y con ayuda de un tractor agrícola, los guardaparques, voluntarios y el personal de Bomberos en la Isla, fueron cargando en las lanchas uno a uno los archiveros, motores, bolsas llenas de boyas, objetos plásticos, pacas de línea de pesca y demás materiales.

Fue una tarea laboriosa, bajo un fuerte sol y la alta humedad que caracteriza a la Isla. Los trabajos se extendieron desde el miércoles 20 de marzo hasta el sábado 23.

Una vez que las lanchas llegaban adonde se encontraba el White Holly, un grupo de al menos tres voluntarios, que viajaban junto a personal de guardaparques, ayudaban a subir los materiales al barco, los que eran muy pesados eran elevados por medio de la grúa del navío.

En la imagen se observa cómo algunas de las boyas son cargadas al barco de Sea Sheperd. Fotografía: John Durán
En la imagen se observa cómo algunas de las boyas son cargadas al barco de Sea Sheperd. Fotografía: John Durán

Ya adentro del White Holly, la azarosa labor seguía, ya que todo debía ser acomodado. Incluso, en un principio, cuando el capitán del navío bajó a la Isla para ver todo el material que iba a tener que cargar, soltó una bomba que dejó a todos sorprendidos: sería necesario un segundo viaje.

La noticia cayó como un balde de agua fría. En la mente de los funcionarios corrían números de los nuevos costos que tal cambio implicaría y la nueva logística que sería necesaria.

Sin embargo, cuando llegó la tarde del sábado 23 y lo último de la línea de pesca era retirado de bahía Wafer, las autoridades de Gobierno e instituciones involucradas, volvieron a respirar en paz porque todo se podría despachar en un solo viaje de ida.

La joya vuelve a brillar
El barco White Holly estaba equipado con una grúa para subir a la embarcación, aquellos materiales que fueran más pesados. Fotografía: John Durán
El barco White Holly estaba equipado con una grúa para subir a la embarcación, aquellos materiales que fueran más pesados. Fotografía: John Durán

Para Alejandra Villalobos, directora ejecutiva de la Fundación Amigos Isla del Coco (Faico), el poder hacer realidad un proyecto de esta envergadura, es algo que debe enorgullecer a todos los costarricenses.

La vocera de la organización, que durante 25 años ha sido aliado clave del parque nacional, calificó a la Isla como la “princesa de Costa Rica” y dijo que esta iniciativa “marca la diferencia y demuestra que los seres humanos podemos tener actitudes para proteger un sitio como este”.

“La Isla del Coco es el tesoro más hermoso que tiene Costa Rica”, expresó.

La tripulación del White Holly se encargó de acomodar a lo interno de la embarcación, todo el material que se retiró de la Isla. Fotografía: John Durán
La tripulación del White Holly se encargó de acomodar a lo interno de la embarcación, todo el material que se retiró de la Isla. Fotografía: John Durán

Por su parte, el guardaparques Guillermo Blanco dijo sentirse emocionado de ver que la meta se había logrado, tras muchos años de mucho esfuerzo, de andar patrullando y sacando la basura que hay en el mar, producto de la pesca ilegal.

"Esta isla es demasiado bonita, no merece esto (acumulación de desechos) que la afea mucho, ahora ya se hizo un gran esfuerzo y esperemos que siga así”, señaló.

Una nueva página se comenzó a escribir el miércoles 27 de marzo, cuando el White Holly arribó finalmente a Caldera para descargar los desechos.

A partir de aquí empieza la etapa de convertir los desechos en material reutilizable, principalmente para ser implementado en proyectos de índole artísticos y educativos, que permitan generar conciencia sobre la protección de la Isla y el daño que provoca la pesca ilegal.