Lucía Astorga. 7 mayo
Durante un buceo que realizó La Nación en Isla del Coco, se observó principalmente la presencia de tiburones martillo y punta blanca, aunque hay muchos otros más en los alrededores del sitio. Fotografía: John Durán
Durante un buceo que realizó La Nación en Isla del Coco, se observó principalmente la presencia de tiburones martillo y punta blanca, aunque hay muchos otros más en los alrededores del sitio. Fotografía: John Durán

La creación en 1978 del Parque Nacional Isla del Coco y las consecuentes políticas de conservación que acompañaron a esta medida, permitieron convertir al sitio en un refugio para gran diversidad de especies marinas, como los tiburones.

Pero, ¿cuál debería ser el siguiente paso a tomar para seguir garantizando su protección?

A criterio del biólogo Mario Espinoza Mendiola, se ha hecho una buena labor en tratar de conocer qué es lo que hay en la Isla, sin embargo, una de las cosas claves que sigue es comprender el papel que juega cada una de estas especies.

“Cada uno de estos grupos tiene un papel ecológico muy importante”, expresó el especialista en ecología y comportamiento de tiburones del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Esta isla es un popular destino turístico, principalmente para la práctica del buceo. En una sola inmersión se pueden observar hasta cuatro tipos de tiburones.

Ubicación privilegiada
La Isla del Coco cuenta con una vibrante vida submarina, la cual no se limita a los tiburones. Fotografía: John Durán
La Isla del Coco cuenta con una vibrante vida submarina, la cual no se limita a los tiburones. Fotografía: John Durán

A criterio de Espinoza, existen pocos sitios en el planeta en los que uno puede meterse y ver debajo del agua cientos de tiburones en un mismo buceo.

Este importante tesoro se ha ido acumulando, en parte, gracias a la ubicación de dicha isla en el centro del Pacífico Oriental Tropical, es de gran importancia, ya que es una región con un alto nivel de conectividad ecológica y de características oceanográficas muy complejas.

Lo anterior se debe en parte a que ahí convergen importantes corrientes marinas, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Estas son: la corriente Humboldt, corriente Ecuatorial, corriente costera de Costa Rica, el giro de la Provincia de Panamá y la corriente de Panamá.

Las larvas marinas de especies como corales, crustáceos, equinodermos, moluscos y peces, se dispersan por corrientes marinas y muchas de estas van a dar a la Isla del Coco, creando esa gran diversidad de especies que caracterizan al sitio.

“Son muchas la formas en las que los organismos han colonizado esta isla, haciendo de la misma un paraíso submarino”, dijo Espinoza.

Cuando llueve, se pueden observar gran cantidad de cataratas que adornan los paredones de la isla y por donde cae gran cantidad de sedimentos que terminan en las aguas del océano Pacífico. Fotografía: John Durán
Cuando llueve, se pueden observar gran cantidad de cataratas que adornan los paredones de la isla y por donde cae gran cantidad de sedimentos que terminan en las aguas del océano Pacífico. Fotografía: John Durán

Los meses de setiembre, octubre y noviembre, son meses muy importantes porque convergen algunas de las corrientes mencionadas. Es una época muy productiva y con mucha lluvia, los sedimentos y alimentos que estaban en la tierra caen al agua, lo que es aprovechado por aves y tiburones.

Lo anterior también ayuda a explicar por qué crece exponencialmente durante esa época la cantidad de seres vivos que habitan la isla y la llegada de animales migratorios más grandes.

Pero, ¿cómo hace esa vida marina para mantenerse?, es una de las interrogantes que Espinoza cree necesario que se responda.

Autopistas submarinas
La gran variedad de investigaciones efectuadas en la Isla del Coco han permitido a los científicos conocer con mayor detalle las diferentes especies que integran sus ecosistemas, el siguiente paso es conectarlas y determinar el rol que juega cada una de ellas. Fotografía: John Durán
La gran variedad de investigaciones efectuadas en la Isla del Coco han permitido a los científicos conocer con mayor detalle las diferentes especies que integran sus ecosistemas, el siguiente paso es conectarlas y determinar el rol que juega cada una de ellas. Fotografía: John Durán

Otro aspecto que intriga al investigador, es que muchos tiburones de Costa Rica y de otros países centroamericanos, migran a la Isla del Coco, Galápagos (Ecuador) y Malpelo (Colombia).

“Se ha visto que hay toda una conexión entre la costa y las islas oceánicas”, indicó.

Asimismo, se han comenzado a investigar los montes submarinos, los cuales son utilizados por los tiburones (por ejemplo, el martillo) como rutas migratorias y una forma de orientarse. En realidad son como una especie de autopistas submarinas.

Una investigación actual, también busca revelar si hembras de tiburones que dan a luz en Costa Rica, regresan al mismo sitio (filopatría reproductiva). Para entender este comportamiento se utilizan marcadores moleculares y estudios genéticos.

“Si logramos descifrar eso y entender mejor el ciclo de vida de los tiburones, vamos a poder protegerlos, no solo cuando estén en la Isla del Coco, sino también cuando estén en la costa”, expresó.

A su vez, esto permitiría preservar aquellos sitios que son utilizados como carreteras submarinas y que se encuentran en aguas oceánicas.

Las poblaciones de tiburones y rayas en el mundo han ido disminuyendo. Según Espinoza una tercera parte de las agrupaciones de estas especies están en peligro de extinción y eso es debido a la pesca. Se proyecta que ese número estaría aumentando.