
Rodolfo Segura, de 55 años, está empeñado en hacer realidad su sueño: “que una gran cantidad de personas tenga en sus casas sistemas de tratamientos de residuos”, sin necesidad de realizar una gran inversión económica.
Para lograr su cometido, dedica su tiempo libre en desarrollar mecanismos para el tratamiento de desechos orgánicos y limpieza de aguas, que sean funcionales y baratos, de tal forma que las mismas municipalidades del país puedan ofrecer estas herramientas a los habitantes de sus respectivas jurisdicciones.
A su criterio, esto permitiría que gran cantidad de los desechos que se producen en los hogares puedan ser aprovechados, por ejemplo, en la creación de abono orgánico.
Esta pasión inició en 1994, cuando se desempeñó como directivo de una cooperativa en Palmares, lo que le permitió realizar una capacitación sobre empresas agrícolas ecoamigables.
"Después de eso me llamó mucho la atención lo ambiental y a menudo hacía cursos y capacitaciones al respecto", contó Segura quien en la actualidad labora para el Servicio Fitosanitario del Estado, en el aeropuerto Juan Santamaría.
Pudo profundizar en este campo con un trabajo de investigación para graduarse en 2012 de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), como bachiller en Administración de Empresas, con énfasis en Producción.
Su estudio se enfocó en la separación de residuos, más que todo en aquellos originados en las casas y así corroboró que más de la mitad de los desechos producidos en los hogares, son orgánicos.
Residuos que dan vida

Para darle tratamiento a estos residuos, decidió crear una compostera, que consiste en un contenedor, el cual puede ser de varios tipos y tamaños. Allí se coloca materia orgánica para que se descomponga mediante un ciclo aeróbico y que resulta en un fertilizante natural.
El diseño desarrollado por Segura, está hecho a partir de un cilindro plástico que colocó en el cuarto de pilas de su casa, para comprobar si funcionaba.
"Yo castigué el proyecto, dije, si me da algún problema (malos olores o atracción de moscas) es porque fracasó. Ahí lo mantengo todavía, en el mismo lugar donde lo inicié", relató.
Después de casi cinco años de investigar y comprobar que los resultados eran satisfactorios, presentó su proyecto a la Municipalidad de Palmares, que lo avaló en enero del 2017.
Con el respaldo de las autoridades locales, logró construir 30 sistemas de compostaje, los cuales fueron distribuidos en el mismo número casas, alrededor de la comunidad; el proyecto tuvo una duración de seis meses y 22 hogares decidieron continuar.
Esfuerzos para purificar

Otro proyecto que Segura tiene entre manos son las biojardineras o humedales artificiales que diseñó para la Asociación Administradora de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados (ASADA) que opera en su comunidad en Rincón de Zaragoza.
Estos mecanismos, son sistemas de purificación en fosas, con una base de sustratos de piedra y arena. En la parte superior se siembran plantas, principalmente platanillas, que incorporan oxígeno, mientras que las raíces absorben los contaminantes del agua.
"Las aguas entran al sistema con una tonalidad gris, turbias y grasosas, pero salen totalmente transparentes. Este proyecto se está trabajando desde hace más de un año", comentó.
Como parte de esta iniciativa, se desarrollará un plan piloto para 15 viviendas y otro para dos casas.
