El Mercurio/ GDA. 4 febrero
Los microplásticos se van acumulando en el tiempo en los ríos, como si fueran un metal pesado. Foto con fines ilustrativos. Fotógrafo: Rafael Pacheco
Los microplásticos se van acumulando en el tiempo en los ríos, como si fueran un metal pesado. Foto con fines ilustrativos. Fotógrafo: Rafael Pacheco

Santiago, Chile. Por mucho tiempo, los microplásticos en aguas dulces y mares se han convertido en una de las grandes preocupaciones en el cuidado del medio ambiente, pero es poco lo que se sabe del alcance real que tiene esta contaminación.

Las minúsculas partículas de plástico que se depositan en los sedimentos de zonas de agua dulce alterarían los organismos que viven ahí.

Un estudio realizado por científicos de la Wageningen University & Research, en los Países Bajos, determinó que con el tiempo algunas especies de gusanos disminuyen en cantidad porque ingieren microplásticos.

Los científicos mezclaron sedimentos con distintas concentraciones de nano y microplásticos, donde también dejaron varias especies de gusanos.

Luego hicieron mediciones, a los tres y a los quince meses, para determinar los efectos de los contaminantes en el tiempo. Mientras más meses transcurrieron, mayor el impacto.

Esto demuestra que el tiempo es un factor determinante en los efectos de los microplásticos, dice Luis Vargas-Chacoff, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile.

“Estos microorganismos perdieron la capacidad de alimentarse, por lo que utilizaron las reservas de energía que tenían para su crecimiento y la reproducción”, explicó. Por ello la población disminuyó.

Cuando los microorganismos ingieren las minúsculas partículas de plástico, su sistema endocrino les dice que están saciados, por lo que no se alimentan con comida de verdad. Por eso, con el tiempo, ellos no solo pierden la capacidad de reproducirse, sino que también mueren. Si estos organismos no mueren por inanición, se convierten en alimento de otros seres vivos al igual que el plástico que ya está en su organismo.

“Los microplásticos se van acumulando en el tiempo, como si fueran un metal pesado”, indicó el investigador. Aún no se sabe con precisión cuál es el efecto de esto.

“Recién estamos empezando a entender los efectos de la contaminación por plásticos en las aguas”, afirmó Mauricio Urbina, académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción e investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO).

Esto, porque no todas las especies reaccionan igual, pero también porque las concentraciones de este contaminante varían.

“Se estima que solo el 10% de los desechos plásticos llega a los mares, y que el restante 90% se queda en tierra”, explicó el científico. No sabe cómo se movilizan las partículas que se desprenden de ellos.

Mediciones preocupantes

Mauricio Urbina contó que mediciones preliminares en el río Biobío develan la presencia de microplásticos en toda su extensión. Tomas realizadas desde el nacimiento del río hasta su desembocadura mostrarían que mientras más uso o población cercana tiene el caudal, más plásticos se acumulan.

En el nacimiento del torrente detectaron entre 5 y 10 partículas de plástico por m {+3} y en la desembocadura, entre 120 y 180.

Otro estudio en proceso, esta vez en el mar interior de Chiloé, añade más complejidades. “La acumulación de microplásticos en una zona específica no solo dependería de la cercanía de la presencia humana, sino también de las corrientes marinas y vientos, entre otros”, agregó.

Si bien muchos científicos están tratando de entender el alcance real de la contaminación por microplásticos, aún queda mucho por hacer por la cantidad de factores a considerar.

“La radiación ultravioleta modifica el polímero del plástico. Como en los ríos, por ejemplo, el agua es más clara, el proceso de degradación es más rápido y, por ende, más tóxico”, manifestó Luis Vargas-Chacoff.

La concentración de plástico en el fondo marino estaría subestimada. Si bien la contaminación por microplásticos se suele relacionar con bolsas y botellas, habría otra fuente que no se había considerado.

Según un estudio publicado en Environmental Science & Technology, la redes, cuerdas y recipientes utilizados en la pesca también serían una importante fuente.

El estudio realizado en la bahía de Beibu, en China, además descubrió que estas minipartículas llegaban hasta a poco más de 30 centímetros de profundidad en el fondo marino. Estas habrían sido transportadas por gusanos marinos, ampliando así el área expuesta a esta contaminación. GDA/El Mercurio/Chile