El Mercurio/ GDA. 25 mayo
 La abundancia de vida que rodea a los arrecifes de coral ha sido siempre un misterio para los científicos / AFP PHOTO / Pedro PARDO
La abundancia de vida que rodea a los arrecifes de coral ha sido siempre un misterio para los científicos / AFP PHOTO / Pedro PARDO

Por mucho tiempo, la abundancia de vida que rodea a los arrecifes de coral ha sido un misterio para los científicos. En zonas donde el mar debería estar casi desierto, ella florece llena de colores y diversidad.

Pero ahora un grupo internacional de científicos descubrió que el responsable de que esa biodiversidad surja y permanezca, es el vertebrado marino más pequeño del mundo, o los denominados peces criptobénticos de los arrecifes.

El hallazgo aparece publicado en la última edición de Science.

Escondidos entre los recovecos del coral, viven diminutos peces de tamaños que van entre 2,5 y 5 centímetros. Su vida es muy corta con respecto a otras especies que merodean los arrecifes, pero su rol es mucho más importante.

“Es sorprendente descubrir que estos peces diminutos, que son pasados por alto en casi todo el mundo, en realidad sean la piedra angular de las comunidades de peces de los arrecifes de coral”, dijo Simon Brandl, investigador de la Universidad Simon Fraser, en Canadá, y líder del trabajo.

Si bien se sabía de la presencia de estos pequeñísimos peces en los arrecifes, no se habían estudiado en profundidad.

Con décadas de datos recolectados en la Polinesia Francesa, Belice y Australia, el equipo hizo hallazgos sorprendentes.

A diferencia de otros peces, las larvas de los criptobénticos no se mueven a mar abierto, sino que se quedan cerca de los corales. El resultado es una tasa de sobrevivencia de las nuevas generaciones mucho más alta.

“Esto permite una especie de banda transportadora (de alimento) que suministra casi el 60% de toda la carne de pescado consumida en los arrecifes. Pero nunca la vemos, porque estos peces son consumidos mucho más rápido, incluso antes de poder alcanzar a contarlos”, explicó el especialista.

“Es esencialmente una bolsa de dulces que se llena tras cada bocado que se come”, agregó.

Estos peces tienen un ciclo de vida mucho más corto, lo que les permite una tasa de recambio muy grande, afirmó Javier Sellanes, académico de la Universidad Católica del Norte. Por ello son una fuente fundamental de alimento.

“Este trabajo aporta un dato muy importante para entender el equilibrio de un ecosistema tan delicado y eficiente como es un arrecife de coral”, agregó.

Conocer el rol de los peces criptobénticos también servirá para protegerlos del cambio climático. “En Rapa Nui, casi el 40% de los peces son endémicos y parte de ellos son estos peces pequeñitos”, indicó Javier Sellanes.

“Por eso es doblemente importante que se esté relevando su rol”, concluyó.

GDA/El Mercurio/Chile