Lucía Astorga. 28 octubre
La Isla del Coco se ubica a 532 kilómetros de Cabo Blanco, en Puntarenas. Foto: Suministrada por Geiner Golfin.
La Isla del Coco se ubica a 532 kilómetros de Cabo Blanco, en Puntarenas. Foto: Suministrada por Geiner Golfin.

¿Existe presencia de microplásticos en los ambientes marinos de agua dulce en la Isla del Coco? Esa es la gran interrogante que busca responder un estudio que desarrollan investigadores de la Universidad Nacional (UNA) y guardaparques de esta área protegida.

“La Isla del Coco, al ser una isla oceánica alejada de grandes poblados, se esperaría tener poca presencia de microplástico; sin embargo muchos científicos en el mundo le dan la característica al microplástico de ser omnipresente, esto quiere decir que parece estar en todos los ambientes aún cuando estos no estén habitados", explicó la doctora Karol Ulate, coordinadora del estudio.

El emblemático parque nacional tico se ubica a 532 kilómetros de Cabo Blanco, en Puntarenas. Las océanicas más cercanas son las de los archipiélagos de Malpelo (Colombia) a 630 kilómetros; Galápagos (Ecuador) a 673 kilómetros y Clipperton (Francia) a 2.375 kilómetros. Mientras que la isla continental Coiba (Panamá) se encuentra a 632 kilómetros de distancia.

Esto ha hecho que el área protegida se mantenga en una condición pristina y que sus recursos marinos sean tan parecidos a lo que eran originalmente (antes de que el ser humano dejara su huella).

Presencia indeseable
Disección de un pargo para obtención de tejidos y así determinar presencia de microplásticos. El proceso lo realizan los investigadores Fausto Arias y Saray Espinoza. Foto: Karol Ulate
Disección de un pargo para obtención de tejidos y así determinar presencia de microplásticos. El proceso lo realizan los investigadores Fausto Arias y Saray Espinoza. Foto: Karol Ulate

Pero lo que la ciencia parece indicar, es que esta lejanía no es garantía suficiente para que la Isla del Coco se libre de los indeseables microplásticos.

Por ejemplo, este año un equipo de investigadores publicó un artículo en la revista científica Nature Geosciense, sobre la presencia de microplásticos en una montañas prístinas en los Pirineos franceses. Durante las pesquisas lograron evidenciar que el transporte atmosférico del microplástico, incluso por las gotas de lluvia, afectan por igual los ambientes marinos como los terrestres.

"(...) esto nos pone en advertencia que el problema del plástico no debe ser sólo un esfuerzo país, sino que debe ser un esfuerzo global, debido a que el plástico y microplástico está viajando por todo el mundo”, explicó la experta.

El diagnóstico está a cargo de la Escuela de Ciencias Biológicas en el área de Biología Marina de la UNA.

Toma de muestras
Imagen de microplástico con luz azul en estómagos de peces. Tomada por la estudiante de Biología Marina Nefertiti Rojas Sibaja en la Escuela de Ciencias Biológicas (UNA). Foto: Suministrada por Geiner Golfin.
Imagen de microplástico con luz azul en estómagos de peces. Tomada por la estudiante de Biología Marina Nefertiti Rojas Sibaja en la Escuela de Ciencias Biológicas (UNA). Foto: Suministrada por Geiner Golfin.

Con el fin de obtener un mejor panorama de la situación, los investigadores y personal del Parque Nacional Isla del Coco, extrajeron organismos vivos, tanto en ecosistemas marinos como terrestres, para sacar muestras estomacales y de otros órganos, como el hígado y tejido muscular.

En el caso de los ambientes marinos, se escogieron peces carnívoros pargos y guabinas, en representación de las especies que habitan en los ríos de la isla. También se colectaron crustáceos, como langostas en el mar y en los ríos langostinos.

“El interés especial por organismos carnívoros se debe a que la presencia de microplásticos en las muestras de arena nos representa la contaminación del sitio, pero los organismos que no se alimentan cerca de la arena, como los organismos carnívoros, nos dan una representatividad de si este contaminante está avanzando en los eslabones de la cadena trófica (alimentaria)”, indica un comunicado sobre el estudio.

A nivel terrestre, se hizo una recolección de muestras de arena de los diferentes ríos de la isla, de las playas y sitios de buceo.

Un problema extenso

Para Geiner Golfin, biólogo marino encargado del Programa de Manejo de Recursos Naturales del parque nacional, “esta investigación es muy importante porque nos permitirá obtener datos para el manejo de mitigación por contaminación por plástico” en el sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad.

"Es evidente que falta más por hacer, por lo que apoyar las iniciativas para la reducción de plásticos de un solo uso, usar bolsas de tela son solo un par ejemplo de los muchos que hay y de lo mucho que podemos aportar, el cambio empieza en uno”, añadió.

El estudio que se realiza en la Isla del Coco es parte de un proyecto más amplio que ejecuta la UNA y que incluye la evaluación de otras áreas protegidas en el Pacífico norte costarricense, para obtener indicadores de salud ecosistémica de las áreas marinas protegidas y hacer un mejor monitoreo de las potenciales amenazas que existen sobre la fauna, tanto marina como terrestre.