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Cirujanos incas en el Perú precolombino lograban extraer con éxito pequeñas partes de los huesos craneales de los pacientes para tratar lesiones en la cabeza, de acuerdo con un nuevo estudio.
El procedimiento quirúrgico, conocido como trepanación, era generalmente llevado a cabo en hombres adultos, posiblemente para tratar heridas de guerra, dijeron investigadores. Un procedimiento similar es realizado en la actualidad para aliviar la presión causada por la acumulación de líquido luego de una grave lesión en la cabeza.
En torno a la antigua capital incaica de Cuzco, restos que datan del siglo XI de nuestra era muestran que las técnicas quirúrgicas habían sido perfeccionadas a través de los años, de acuerdo con el informe. Muchos de los cráneos más antiguos ofrecen evidencias de que los huesos no sanaron luego de la trepanación.
Eso sugiere que el paciente se quedó en la mesa de operaciones. Pero, hacia el siglo XV, las tasas de sobrevivencia se acercaron al 90% y los niveles de infección eran muy bajos, aseguran los investigadores.
Los nuevos hallazgos muestran que los cirujanos incas habían desarrollado un detallado conocimiento de la anatomía del cráneo, dijo la principal autora del trabajo, Valerie Andrushko, de la universidad estatal del sur de Connecticut, en New Haven. “Esos cirujanos eran muy diestros”, manifestó.
Cerveza y plantas para pacientes. Los médicos de la época incaica evitaban con todo cuidado zonas del cerebro donde el uso del bisturí podría causar lesiones, hemorragias o infecciones, señaló Andrushko. Las operaciones se realizaban sin el uso de anestesia o antibióticos –productos modernos– pero probablemente se utilizaban plantas medicinales, indicó la experta. “Ellos conocían las propiedades medicinales de muchas plantas silvestres, entre ellas coca y tabaco”, expresó Andrushko.
“Eso, junto con cerveza de maíz, podría haber sido usado para aliviar parte del dolor. Y antisépticos naturales, tales como el bálsamo y plantas con propiedades similares a las del jabón, habrían reducido la posibilidad de infecciones luego de una trepanación”. El nuevo estudio fue publicado en línea en la revista especializada The American Journal of Physical Anthropology .
Común. Andrushko y el co autor del estudio John Verano, de la universidad de Tulane, en Nueva Orléans, estudiaron restos de 11 cementerios en Cuzco y en la región circundante. El estudio determinó que la trepanación era una práctica bastante común en la capital incaica. De 411 cráneos bien preservados, 66 tenían agujeros horadados a través del hueso. En un lugar, 21 de 59 cráneos, casi una tercera parte, habían sido trepanados.
Aunque los métodos de trepanación variaron con el tiempo, los cirujanos incaicos finalmente adoptaron una técnica de raspado para penetrar el cráneo sin causar lesiones mayores.
“El cráneo era lentamente raspado. Eso daba como resultado un agujero circular rodeado por un área más ancha de hueso raspado”, dijo Andrushko.
Algunos de los cráneos fueron perforados en más de una ocasión. Inclusive, uno de los individuos recibió siete trepanaciones.
Tiffiny Tung es una arqueóloga de la universidad Vanderbilt, en Nashville, Tenesí, y no formó parte de la investigación. Ella dijo que el nuevo estudio es el primero en comparar la frecuencia y tasa de éxitos de la trepanación en diferentes épocas y comunidades.
“Este es el tipo de estudio ricamente detallado que ofrece un panorama exhaustivo de lo que constituyó la vida en antiguas poblaciones andinas”, dijo Tung. “Es asombroso que (un porcentaje tan grande) de la población fuese sometida a cirugía del cráneo y que tantos hayan sobrevivido”.
Heridas de guerra. La trepanación comenzó a practicarse en América del Sur alrededor del 400 antes de Cristo y es conocida también en otras partes del mundo. Los arqueólogos no han determinado aún si la trepanación se hizo por razones médicas, o como parte de rituales, o por razones culturales. En relación con los incas, dijo Tung, el nuevo estudio debería zanjar el debate.
“Creo que los autores han determinado que la cirugía craneal se realizó principalmente para tratar heridas en la cabeza”, dijo.
La mayoría de esas lesiones habrían sido resultado de combates, según los autores del nuevo estudio. Casi todas las operaciones se realizaron cerca de la parte mediana del cráneo, o en el lado izquierdo. Se trata de regiones que son lesionadas durante un combate por un rival que usa la diestra, explicó Andrushko.
Pero, el hecho de que 19 de los pacientes fueron mujeres, sugiere que las operaciones se realizaron en otras ocasiones por motivos diferentes. Posiblemente un intento para curar la epilepsia o una infección crónica del hueso, indican los autores.
c.2008 National Geographic