Las mariposas monarca que han emigrado históricamente grandes distancias tienen hoy alas significativamente más grandes y largas que las otras de su misma especie que nol o hacen y viven durante todo el año en zonas tropicales como Centroamérica o las islas del Caribe.
Así lo reveló ayer un nuevo estudio realizado por expertos de la Universidad de Georgia, EE. UU.
El informe sugirió que esta diferencia responde a una adaptación evolutiva de los insectos para mejorar sus oportunidades de supervivencia durante los extensos vuelos, hasta de 4.000 kilómetros.
Sobre la especie. La monarca –cuyo nombre científico es Danaus plexippus – es una de las especies más apreciadas en América del Norte. Es un animal reconocido porque entre agosto y octubre una parte de la población de esta, que vive en México, EE. UU. y Canadá, migra hacia el sur del continente americano –huyendo del frío– y retorna al norte durante la primavera.
Esas travesías duran más que la vida de cualquier mariposa de otra especie, por lo que es sabido que las monarca hacen un increíble esfuerzo físico para lograrlo.
El estudio indicó que es precisamente ese esfuerzo extraordinario el que les ha permitido a las monarca el ensanchamiento gradual de sus alas hasta lograr el tamaño que tienen hoy: hasta un 20% más.
Para llegar a estas conclusiones, se compararon por computadora imágenes de las alas de mariposas monarca de poblaciones migratorias con mariposas no migratorias. También se midieron alas de monarcas (migratorias y no) criadas en laboratorio. El análisis permitió descartar la influencia de causas ambientales en el tamaño y forma de las alas, y apuntó que existe un emparentamiento genético, pero también diferencias evolutivas.