Yendry Chaverri Cerdas dejó ayer el hospital San Juan de Dios con un pequeño dispositivo debajo de la piel del pecho que promete acabar con sus convulsiones.
Esta joven de 22 años, al igual que un niño, ambos vecinos de San José, llevan en el organismo un marcapasos capaz de reducir el número y la intensidad de sus convulsiones.
Son los dos primeros dispositivos de este tipo que colocan médicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Las cirugías para colocar el avanzado dispositivo duraron dos horas cada una y se realizaron el jueves 25 y el martes 30 de enero.
Cada marcapasos, importado de Estados Unidos, cuesta $16.000 (¢8.300.000). El marcapasos de estimulación eléctrica del nervio vago es la más avanzada terapia para aliviar la epilepsia en pacientes cuyas convulsiones no pueden tratarse con fármacos, ni con cirugía cerebral.
Técnica. El dispositivo, hecho de titanio y no más grande que una pequeña galleta, se coloca mediante cirugía en la parte derecha del tórax. Queda de manera fija debajo de la piel.
El marcapasos tiene un cable pequeño, que en su extremo lleva un electrodo. Este cable va debajo de la piel desde el dispositivo hasta el nervio vago ubicado en el cuello.
El objetivo médico es que el marcapasos envíe impulsos eléctricos a ese nervio para inhibir el comienzo de las convulsiones.
Estos miniimpulsos eléctricos duran unos pocos segundos y se repiten las veces que sea necesario a lo largo del día.
Además, si el paciente nota que va a sufrir una convulsión puede poner sobre su pecho un imán.
El imán funciona como un estimulador eléctrico que activa el marcapasos, y con eso se frena la generación de la crisis.
“Sabemos que la cantidad e intensidad de las crisis se reducen hasta en un 50% al estimular con impulsos eléctricos el nervio vago”, dijo Humberto Trejos, jefe de Neurocirugía del Hospital Nacional de Niños (HNN), quien coordinó ambos procedimientos.
Seleccionados. Este dispositivo solo debe implantarse en pacientes como Yendry Chaverri, quien sufre de epilepsia refractaria.
“Las convulsiones en los pacientes con epilepsia refractaria no pueden controlarse con medicamentos, ni con cirugía. Para ellos el marcapasos es la mejor opción”, agregó Trejos.
La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso que produce actividad eléctrica anormal en una o más regiones del cerebro.
Estas descargas eléctricas pueden provocar convulsiones que alteran el control muscular, el lenguaje, la visión y el estado de alerta del niño o adulto afectado.
Un 80% de los pacientes controlan sus ataques con fármacos.
En un 20% de los casos la epilepsia es refractaria y requiere cirugía para resecar o quitar la sección del cerebro donde está el foco que provoca esas descargas eléctricas.
A lo largo de este año habrá otras 14 cirugías similares en niños y jóvenes con epilepsia refractaria. “El presupuesto está aprobado, vamos a seguir con el programa de marcapasos”, dijo Trejos.