
San José (Redacción). Entre el frío y la humedad, un hilo de colores adornó la gris mañana de hoy en la capital. Más de 300 participantes conformaron la caravana del XII Desfile de Santos y Boyeros por San José, a pesar de una lluvia pertinaz que los acompañó durante todo el recorrido.
Ulises Picado relató que el tiempo permanecía lluvioso desde las 6 a. m., cuando salió con familia, carreta y animales desde San Antonio de Corralillo, en Cartago.
“No está feo; está bonito: cuando uno trabaja en el campo uno se acostumbra a estos climas”, afirmó.
A diferencia de Picado, quien llegó hoy mismo, otros boyeros pernoctaron en la Sabana en el tradicional “sesteo” que se celebra la víspera del desfile. Este fue el caso de Carlos Guadamuz, de Tierra Blanca, de Mora.
“Hubo un poco de frío en la madrugada pero la pasamos bien; incluso en la mañana pudimos recoger los huevos de una gallinilla que trajimos”, contó el campesino. Guadamuz desfiló descalzo y lucía un vendaje en su dedo pulgar: uno de los bueyes lo majó en la oscuridad de la noche anterior.
A contrapelo del buen ánimo de los participantes, la asistencia del público fue muy escasa. En medio de la lluvia, los asistentes raleaban entre los aleros de los negocios y las paradas de buses que rodean el recorrido por Paseo Colón y Avenida Segunda.
Una de las asistentes fue Amable Sandí, quien llegó desde las 9:30 a. m. con sus nietos y su esposo desde San Antonio, de Escazú.
“Yo me vine toda engripada pero aquí estamos, como todos los años”, dijo la espectadora.
Roberto Azofeifa y Nidia Ruiz, vecinos de Alajuelita, también fueron a ver el desfile.
“Esto algo que se ve muy pocas veces; además los boyeros pasaron la noche en La Sabana y también vale la pena reconocerles ese esfuerzo”, afirmó Azofeifa.
A las 12:30 p. m. gran cantidad de boyeros ya habían llegado a Plaza Víquez, su destino final. A esa hora todavía no había cesado la lluvia.