Pekín (DPA). Ha sido nada menos que Bill Gates el último en ponerse de lado de China en la disputa por las restricciones a la libertad de expresión en Internet en el país asiático. El fundador de la multinacional Microsoft minimizó recientemente las medidas restrictivas al calificarlas como "muy limitadas".
El "great firewall", el "gran cortafuegos" digital de las autoridades del gigante asiático, llamado así en inglés en alusión a la "gran muralla" china, es fácil de burlar, dijo Gates.
Casi en armonía con la línea política de Pekín, el millonario estadounidense señaló además en una entrevista con la emisora norteamericana ABC que toda compañía extranjera debe "respetar las leyes del país" en el que opera. El hecho de que los respectivos gobiernos sean democráticos o dictatoriales parece no importar mucho al que es considerado el hombre más rico del planeta.
La inesperada toma de partido fue recibida con beneplácito en el país asiático. "Bill Gates juega por China", señalaba hoy con un símil deportivo el diario en lengua inglesa "Global Times" en grandes letras. Los expertos saludaron las declaraciones del hombre más influyente en la industria informática, que consideran una prueba de que las compañías norteamericanas quieren seguir haciendo negocios con China, según el rotativo.
Microsoft entiende el mercado chino, muy al contrario que Google, que aún no ha aprendido cómo "se coopera con las autoridades chinas", cita el periódico a un experto en Internet respecto a la negativa de la compañía del buscador más popular del mundo a seguir censurando sus resultados en la red.
En ese escenario, es obvio que Microsoft quiere ocupar con su propio buscador, el Bing, el puesto que dejaría libre Google si se retira del mercado chino. Bing, desde luego, sí filtra contenidos políticos comprometidos, tal y como hace el líder de mercado local, el Baidu.
Activistas de los derechos civiles en China calificaron en cambio las declaraciones de Gates de "muy problemáticas". El conocido abogado Teng Biao recordó por ejemplo el alto número de voces críticas que han sido condenadas a duras penas de cárcel por sus publicaciones en Internet. El último fue el presidente de honor del Pen Club de escritores independientes chino, Liu Xiaobo, que deberá pasar 11 años en prisión.
"No hay libertad de opinión", dijo Teng Biao. "Creo que China tiene la mayor cantidad de escritores en la cárcel en todo el mundo, sólo porque plasmaron sus puntos de vista en Internet". Y la suposición de Gates de que el "great firewall" puede ser evadido fácilmente no es por lo menos el caso de la gran mayoría de los 384 millones de internautas en China, agregó.
"No son muchos los que pueden hacerlo (saltar el 'cortafuegos')", dijo Teng Biao. Ni siquiera saben lo que les hace falta, añadió, ya que los contenidos políticos delicados son censurados de antemano. El Internet chino se han convertido en la "red local más grande del mundo", dijo el conocido blogger Han Han en protesta por el creciente aislamiento de China.
Las restricciones puede ser evadidas con servicios "túnel" de proveedores extranjeros, que cobran al cambio un monto entre siete y 14 dólares mensuales. La compañía estadounidense Witopia, especializada en redes virtuales privadas (VPN), registra por ejemplo una duplicación anual de su número de usuarios. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que tan sólo un máximo de dos millones de chinos podrían navegar libremente en la red con este tipo de tecnologías.
Incluso ciudadanos chinos no interesados en temas políticos empiezan a sentir malestar por la censura, pese a que Gates ve pocos mecanismos de control del régimen. Los usuarios notan las restricciones sobre todo desde que el año pasado se bloqueó el acceso a redes sociales populares, como Facebook o la versión china Fanfou, así como al portal de videos virtuales YouTube y al servicio de mensajes cortos Twitter.
El bloqueo es consecuencia de los sangrientos enfrentamientos entre uigures y chinos de etnia han en la región noroccidental de Xinjiang, donde hasta hoy, seis meses después, no hay acceso a Internet. Y sólo a partir de este mes se permiten otra vez de forma limitada los mensajes de telefonía móvil, los SMS.
Los líderes chinos temen como nada el libre flujo de informaciones. Pero cuantas más barreras levantan, mayor es el grado en el que los chinos notan las limitaciones a su libertad personal.
"Cada vez más personas notan que los controles existen", señaló Teng Biao. "Por eso creo que se opondrán más a ello".