
Nueva York. AFP. “Horrible”, “chocante”, “monstruosa”. Estas reacciones no faltaron cuando Pablo Picasso presentó hace justo 100 años la pintura Las señoritas de Avignon , reconocida luego como la obra cúspide del cubismo.
Un siglo después, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) presenta una exposición en homenaje a la obra, con una docena de estudios preliminares de Picasso antes de pintar el cuadro.
La representación de cinco prostitutas, dos de ellas con el rostro cubierto de máscaras africanas, ya no genera escándalo, pero sigue siendo una impresión visual de gran relevancia.
En aquella época, Picasso no recibió recompensa alguna, y debió confrontarse a la incomprensión y el rechazo, incluso de parte de sus colegas y amigos.
La obra permaneció durante años lejos del ojo público.
Finalmente, el escritor surrealista André Breton convence en 1924 al coleccionista francés Jacquet Doucet de invertir en una obra que según él “trasciende la pintura, y es un teatro de todo lo que pasó en estos últimos 50 años”. Por ella se pagó entonces 30.000 francos.
El MoMA compró la tela en 1939. Más adelante, distintas obras enriquecieron las colecciones del museo, uno de los mejordotados del mundo.
La muestra especial sobre esta pieza estará abierta en el MoMa (www.moma.org) hasta el 27 de agosto de este año.
En la sala especial del museo están la obra y los bocetos del artista sobre su trabajo final.