
Las relaciones sociales suelen entenderse como una fuente de apoyo, compañía y bienestar. Sin embargo, no todos los vínculos cercanos funcionan así. Un estudio publicado en la revista PNAS encontró que quienes que mantienen relaciones frecuentes con personas que les causan problemas o les complican la vida presentan señales de envejecimiento biológico más rápido, más inflamación y una mayor acumulación de enfermedades crónicas.
Los investigadores llamaron a estas personas hasslers, un término que puede traducirse como personas conflictivas o desgastantes dentro de la red social cercana. Se trata de familiares, amigos, conocidos o incluso parejas que suelen generar tensión, conflictos o una carga emocional persistente.
El trabajo fue realizado con datos de 2.345 personas adultas de Indiana, Estados Unidos, dentro del estudio Person-to-Person Study, una muestra representativa de la población del estado. Además de entrevistas sobre redes personales, los investigadores analizaron muestras de saliva para medir el envejecimiento biológico mediante relojes epigenéticos basados en metilación del ADN.
Estos relojes no calculan la edad cronológica, sino cuánto envejece realmente el cuerpo a nivel biológico. Uno de ellos, llamado GrimAge2, mide la carga acumulada del envejecimiento; otro, DunedinPACE, calcula la velocidad a la que ese envejecimiento ocurre.
El estudio encontró que casi el 30% de las personas reportó al menos un hassler dentro de su red cercana, y cerca del 10% dijo tener dos o más. En promedio, cada persona identificó como conflictivo al 8,1% de sus contactos cercanos.
Aunque muchos de estos vínculos ocupan posiciones periféricas en la red social, siguen siendo parte del entorno cotidiano y generan exposición repetida al estrés.
Las mujeres reportaron más hasslers que los hombres. También fue más frecuente entre personas fumadoras diarias, quienes tenían peor salud general y quienes habían vivido más experiencias adversas en la infancia, como violencia, abandono o inestabilidad familiar.
Cada hassler adicional se asoció con un aumento de aproximadamente 1,5% en la velocidad del envejecimiento biológico y con cerca de nueve meses más de edad biológica acumulada.
El efecto no fue igual para todos los tipos de relación. Cuando la persona conflictiva era un familiar, el impacto fue más fuerte. También hubo efectos negativos con vínculos no familiares. En cambio, los conflictos con la pareja no mostraron la misma asociación.
Los autores explican que esto puede deberse a que en las relaciones de pareja algunos conflictos pueden formar parte de dinámicas de cuidado, preocupación o control informal, mientras que en los vínculos familiares las obligaciones suelen ser más duraderas y difíciles de renegociar.
Además del envejecimiento epigenético, tener más hasslers también se relacionó con mayores niveles de inflamación y multimorbilidad, es decir, la presencia simultánea de varias enfermedades crónicas.
Los investigadores plantean que estas relaciones actúan como estresores crónicos. Esa exposición constante activa respuestas biológicas sostenidas que afectan la inflamación, el sistema inmune y otros procesos relacionados con el deterioro físico.
El estudio también aclara que la asociación no prueba una relación directa de causa y efecto. Es posible que personas con peor salud también perciban más conflictos o que existan otros factores compartidos que expliquen ambos fenómenos.
Para reducir ese sesgo, el equipo ajustó variables como enfermedades previas, ocupación, experiencias adversas en la infancia y otros factores psicosociales.
