
La literatura para niños continúa vigente, dado que ellos leen, aunque ahora quizás menos pues la televisión, la Internet y los videojuegos atrapan su interés, dijo la escritora Marilyn Echeverría, conocida como Lara Ríos.
Ríos lo expresó así en el discurso que pronunció al incorporarse a la Academia Costarricense de la Lengua (ACL).
La autora de libros para niños como Pantalones cortos defendió la vigencia de la literatura infantil como medio para educar, formar y entretener.
Estímulo necesario. Con base en su trayectoria como autora e investigadora de literatura infantil Echeverría afirmó que los niños de hoy sí leen, aunque quizá en menos cantidad que antes. Por eso, es recomendable fomentar en ellos hábitos de lectura.
“El interés por la lectura se forma desde que están muy chiquitos y hay niños más entusiastas que otros. Siempre les aconsejo a los chiquitillos que tengan un libro en su mesa de noche. Cuando ya apagaron la ‘tele’ y la computadora y se van a la cama, pueden leer una hoja antes d e acostarse”, expresó Echeverría.
Asunto de todos. La autora señaló que la pasión por la literatura en los chiquitos es una responsabilidad compartida entre los escritores de los libros, los padres de familia y los maestros.
“Los niños, las niñas y jóvenes se convierten en buenos lectores si los libros que caen en sus manos son interesantes para ellos. Una cosa es escribir literatura para público infantil y otra es que ellos se apropien verdaderamente de esos libros”, destacó Echeverría,
La autora de Verano de colores destacó que los niños son lectores muy exigentes y que las demandas actuales son muy distintas a las de generaciones atrás.
“Hay autores que no logran cautivarlos porque los libros no se adaptan a sus necesidades.
“A los niños les gustan los cuentos sencillos, ágiles, con buena dosis de humor y que exaltan los sentimientos y virtudes humanas”.
Echeverría reconoció que lo más difícil de lograr en un texto para niños es la sencillez.
“A ellos no les gusta el abuso de los diminutivos como ‘ito’ o ‘ita’. También rechazan el tono moralizador que tienen muchas fábulas. El reto para el escritor es transmitir un mensaje positivo de modo tan sutil que ellos no lo sientan como un regaño”, dijo la escritora.
Un elemento que les resulta fascinante a los niños es la mezcla entre fantasía y realidad.
“Ellos me preguntan siempre: ¿y eso pasó de verdad? Les encanta las situaciones mágicas y extraordinarias, pero asociadas a experiencias cotidianas de la vida real”, expresó Echeverría.
La nueva integrante de la ACL aconsejó a los escritores alejarse de descripciones extensas y preferir la acción y los diálogos.
“Una vez un niño de escuela me dijo que no le gustaban los libros que se veían negros de letras. El se refería a esos textos escritos en grandes bloques y sin pausas”, explicó la narradora.
Echeverría resaltó la función de las ilustraciones en los textos infantiles. “Cuando los chiquillos agarran un libro, lo primero que ven es si tiene dibujos.
“La parte gráfica es indispensable para despertar el interés en el libro y además facilitar la comprensión del texto. Una buena ilustración no es una repetición de las palabras escritas, sino una obra de arte que dialoga con ellas”, puntualizó la autora.
La escritora – ganadora del Premio Carmen Lyra, de la Editorial Costa Rica , en 1975 con su poemario Algodón de Azúcar – lamentó el poco impulso al arte poético.
“A mí me gustaría ver más poesía en las aulas”, declaró .