
Palo Verde, Guanacaste. Desde el cerro La Roca, a una altura de 570 metros y en el seno del Parque Nacional Palo Verde, ya se ven los frutos del trabajo de la restauración de la laguna Palo Verde: miles de aves conviven sobre los espejos de agua del humedal.
Esta laguna, casa transitoria para unas siete especies migratorias que atraviesan el continente, logró recuperar, en tan solo cuatro años, el número de huéspedes voladores que tenía en la década de los años 70.
En medio de la aridez del bosque tropical seco, durante el verano unos 65.000 individuos de 50 especies distintas llegan a este parque nacional, ubicado en la provincia de Guanacaste y bañado por el río Tempisque. En 1998, se registraron 5.000 especímenes.
La repoblación se dio gracias a un proyecto de recuperación del pantano de la laguna, realizado desde el 2001 por la Organización para Estudios Tropicales (OET) en coordinación con el Ministerio del Ambiente y Energía.
Palo Verde posee unas 6.000 hectáreas de pantanos, de las cuales unas 1.500 hectáreas corresponden a la laguna homónima.
Ecosistema alterado. El exceso de nutrientes de los agroquímicos que se filtran por los canales de riego, en las partes medias y altas de la cuenca, así como la extracción del agua del Tempisque, alteraron la ecología de estos pantanos, explicó Jorge A. Jiménez, director de la OET.
Estas condiciones propiciaron la aparición de especies invasivas, como la typha y los arbustos de palo verde, que poblaron los territorios de humedales.
Según los científicos, el cambio en los afluentes de agua, producto de diques, carreteras y canales de riego para cultivos de azúcar, arroz y melón, incidió en la sequía de los pantanos.
Como parte de la intervención, la OET capacita a los productores agrícolas de la zona en el uso de aguas y pesticidas, se introdujo ganado en pequeñas cantidades para ayudar a controlar la maleza y se tritura y remueve la typha mediante una 'fangueadora', un tractor que revuelve la tierra.
Eugenio González, director de la estación biológica de la OET en Palo Verde, puntualizó que el 'fangueo' se hizo en unas 850 hectáreas de la laguna. Esta labor permitió recuperar la mitad del pantano.
Paraíso en biodiversidad. Las espátulas rosadas, las garcetas canadienses e incluso los jabirús, cigüeñas que llegan a medir casi metro y medio, no son los únicos pobladores de este santuario natural.
Palo Verde, en el cantón de Bagaces, exhala vida: junto a estas aves hay congos y cariblancos, venados, manigordos y pizotes, entre otras especies.
Desde las alturas del Cerro Guayacán o La Roca, miles de puntos multicolores se divisan sobre la explanada de la laguna Palo Verde antes de que alcen el vuelo.
Sin embargo, al lado de la laguna Palo Verde, una zona mayor está aún sin agua y cubierta por maleza: la laguna Nicaragua, que consta de unas 4.000 hectáreas y es uno de los proyectos futuros de restauración. También se espera recuperar La Bocana, sitio con gran potencial turístico y área de humedales.