
No saber a qué sabe algo
Un estimado lector me hace una pregunta un tanto curiosa: «Uno de estos días me vi en una situación en la que se me hizo necesario preguntar a otra persona por mi sabor, y no supe cómo. Mi pregunta es la siguiente: ¿Es la conjugación en presente de la primera persona del verbo saber (de sabor) la misma que la de saber (de sabiduría)? Todas las personas a quienes he preguntado aseguran que se diría: "¿A qué sepo?" ¿Es esto correcto? ¿Son estos dos "saber" formas verbales diferentes que ameritan distintas conjugaciones? A mí me parece (empíricamente) que ambos deberían conjugarse de igual manera, por lo que la pregunta sería: "¿A qué sé?" Pero a nadie parece gustarle».
En español existe un solo verbo saber , con dos acepciones básicas: 1. Conocer algo, o tener noticia o conocimiento de ello. 2. Dicho de una cosa: Tener sabor. El maestro sabe muchas cosas. Esta galleta sabe a fresa.
Etimológicamente, el verbo saber proviene del latino sapere 'tener inteligencia, ser entendido', propiamente 'tener gusto, ejercer el sentido del gusto', 'tener tal o cual sabor'. Es realmente interesante esta evolución del latino sapere que creó familias léxicas en campos tan disímiles, aparentemente, como el sabor y el saber , y cómo se fueron amalgamando en la práctica conceptos físicos como gusto y sabor , e ideas intelectuales como espíritu, gracia, viveza ... Esto lo observamos claramente en la trayectoria, por ejemplo, del adjetivo latino sapidus , que significó primeramente sabroso y posteriormente prudente, juicioso . E igualmente su antónimo insípido : un alimento insípido , una bebida insípida , un discurso insípido , un poema insípido .
Obviamente -volviendo a la inquietud del amable lector-, si se trata de un mismo y único verbo, necesariamente hay una sola conjugación: yo sé (con tilde diacrítica), sabía, supe, sabré, sabría, sepa, supiera ...
Tal vez lo extraño de una pregunta como ¿a qué sé (a qué tengo sabor)? es que saber (de sabor ), como señala el Diccionario de la Academia, se dice solo de una cosa. Y las cosas no suelen expresarse en primera persona ( sé ). Sin embargo, si nos referimos a los personajes de fábulas o cuentos infantiles, en que las cosas pueden darse el lujo de hablar, un conejito de chocolate, por ejemplo, podría preguntarle a su infantil poseedor cuando este lo está saboreando: "Dime, amiguito, ¿a qué sé yo?". Y el pequeño de la fábula respondería: "Creo que sabés a chocolate".