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«En el texto de una reciente sentencia de un tribunal de juicio del país leo lo siguiente: ". costarriqueño , palabra que no pertenece a nuestro vocablo (sic)".
No sé qué quisieron decir exactamente los señores jueces con que costarriqueño no pertenece a nuestro vocabulario. Yo me atrevo -con la venia- a interpretar su afirmación en el sentido de que el susodicho gentilicio no se registra en el léxico oficial de nuestra lengua. Si es así, se equivocan. El gentilicio costarriqueño (definido como "natural de Costa Rica") apareció por primera vez en la 11.ª edición del DRAE en 1884. Es, pues, ampliamente centenario. El mucho más usual costarricense lo registró el diccionario académico más de medio siglo después, en su edición 16.ª (1939), y en el artículo correspondiente remite siempre a costarriqueño . Y no fue sino hasta en su 20.ª edición (1984) cuando el DRAE dio a costarricense la hegemonía frente a costarriqueño . Costarricense -es justo reconocerlo- ha sido la denominación exclusiva en el país [junto con el familiar tico que, por cierto, tiene como origen -para que rabien los xenófobos- el apodo que los nicaragüenses endilgaron a sus vecinos porque abusaban de los diminutivos en -ico , según explica Carlos Gagini]; pero ello no es óbice para que costarriqueño pertenezca de lleno al léxico o vocabulario del español, idioma oficial de Costa Rica (artículo 76 de la Constitución Política). De modo que ¡objeción, señores jueces!».
Lo anterior fue escrito por este columnista hace 5 ó 6 años. Un siglo antes Carlos Gagini protestaba enérgicamente contra la RAE y se sentía ofendido en alto grado por no encontrar en el léxico hispano la voz costarricense , aunque sí halló, en la 12.ª edición del DRAE, costarriqueño , gentilicio desusado dentro y fuera del país.
Pues bien, si Gagini levantara la cabeza vería con placer cómo el gentilicio costarriqueño fue ignominiosamente arrojado del paraíso terrenal del DRAE, edición 22.ª, 2001, que registra como gentilicio oficial único a costarricense , -junto al coloquial tico -. Naturalmente, aparece siempre el sustantivo costarriqueñismo , "derivado del inusual costarriqueño ".
Los señores jueces autores de la sentencia citada al inicio tienen derecho a sentirse eufóricos: ". costarriqueño , palabra que no pertenece a nuestro vocablo (sic)".
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