
Durante décadas, el crecimiento de la población humana se interpretó como una señal de progreso: más personas, más producción, más desarrollo. Sin embargo, un estudio científico publicado en la revista Environmental Research Letters plantea una advertencia distinta: la Tierra ya no puede sostener de forma indefinida ni a la población actual ni a la que seguirá creciendo en las próximas décadas.
El estudio, liderado por Corey J. A. Bradshaw, de Flinders University, en Australia, analizó los cambios de la población mundial desde 1800 hasta 2023 y concluyó que el planeta habría tenido una capacidad sostenible cercana a 2.500 millones de personas. Hoy la población mundial supera los 8.000 millones.
Los investigadores explican este fenómeno a partir del concepto ecológico de capacidad de carga, que describe el número máximo de individuos que un ambiente puede mantener de forma indefinida con los recursos regenerativos disponibles.
En otras especies, ese límite suele estar determinado por factores como alimento, agua o espacio. En los seres humanos, la situación es más compleja porque la tecnología, la agricultura intensiva y, sobre todo, el uso masivo de combustibles fósiles han permitido ampliar artificialmente ese umbral durante siglos.
Según el artículo, durante gran parte de la historia moderna ocurrió un fenómeno de “facilitación”: mientras más crecía la población, más aumentaba también su tasa de crecimiento. Es decir, más personas generaban más capacidad para sostener a más personas.
Esa dinámica comenzó a cambiar a finales de la década de 1940 y se rompió por completo en 1962. Desde entonces, aunque la población sigue creciendo, su tasa de crecimiento disminuye de forma constante. Para los autores, ese cambio indica que la humanidad entró en una fase de limitación ecológica.
Ocho años después, en 1970, también comenzó el llamado déficit global de biocapacidad: el momento en que la demanda humana de recursos superó la capacidad de la Tierra para regenerarlos.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó datos históricos de población de Naciones Unidas y otros registros internacionales. Aplicaron modelos demográficos usados en ecología para estudiar cómo cambia el crecimiento poblacional cuando una especie se acerca a sus límites ambientales.
Uno de esos modelos proyecta que la población mundial podría alcanzar entre 11.700 y 12.400 millones de personas entre 2067 y 2076 antes de estabilizarse. Pero esa cifra no representa una capacidad sostenible, sino un máximo alcanzado bajo condiciones de presión ambiental creciente.
La diferencia entre ambos números —2.500 millones como capacidad sostenible y más de 11.000 millones como posible pico poblacional— refleja, según los autores, la dependencia actual de sistemas que consumen más recursos de los que el planeta puede reponer.
El estudio también comparó el crecimiento poblacional con otros indicadores ambientales globales como el aumento de la temperatura promedio del planeta, la huella ecológica y las emisiones totales.
Encontraron que estos cambios se relacionan más fuertemente con el aumento del número de personas que con el incremento del consumo individual. Es decir, aunque el consumo por persona importa, el tamaño total de la población explica mejor la presión sobre los sistemas naturales.
Los autores aclaran que no se trata únicamente de cuántas personas hay, sino de cómo se usan la tierra, el agua, la energía y la biodiversidad. Por eso sostienen que evitar un deterioro mayor requiere cambios profundos en las prácticas sociales y económicas actuales.
El estudio también recuerda que el bienestar humano reciente —como la reducción de la pobreza extrema o el aumento de la esperanza de vida— ha dependido en gran parte de esa sobreexplotación de recursos y del uso intensivo de combustibles fósiles, una estrategia que no puede mantenerse indefinidamente.
