
Durante más de medio siglo, un enorme cráter en el desierto de Turkmenistán mantuvo llamas constantes que llamaron la atención del mundo. Ahora, nuevas imágenes muestran que el fuego comenzó a disminuir y el cambio despierta preocupación entre especialistas.
El sitio, conocido como la “Puerta del Infierno”, se convirtió en uno de los fenómenos más extraños y reconocibles del planeta. Su origen se relaciona con un accidente ocurrido en la década de 1960, cuando geólogos detectaron una fuga de gases tóxicos durante trabajos de exploración petrolera.
Según un informe de LN+, los expertos decidieron incendiar el yacimiento para evitar que los gases se dispersaran en el ambiente. La previsión era que el fuego se extinguiera en pocas semanas.
Sin embargo, ocurrió lo contrario.
Las llamas permanecieron activas durante más de 50 años y transformaron el cráter en una rareza geológica de alcance mundial. El lugar también se volvió un atractivo turístico limitado debido a su ubicación remota en medio del desierto y a las restricciones de acceso impuestas por las autoridades.
El nuevo riesgo ambiental
La reducción del fuego abrió un nuevo debate sobre el impacto ambiental del cráter.
Especialistas advirtieron que, si las llamas se apagan por completo, el gas metano dejará de quemarse y pasará directamente a la atmósfera. Esa situación podría aumentar la presencia de gases de efecto invernadero.
Por esa razón, científicos y expertos comenzaron a seguir con atención la evolución del fenómeno.
El proceso genera incertidumbre debido a que durante décadas el cráter pareció estable e inalterable. Hasta ahora, no existe certeza sobre cuándo ni de qué manera desaparecerán las llamas de forma definitiva.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
