
Hay personas que prefieren guardar silencio, evitar discusiones o alejarse de situaciones competitivas porque creen que eso reducirá los conflictos. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Scientific Reports encontró que esa conducta no siempre responde al autocontrol o a una personalidad tranquila. En muchos casos, está relacionada con el miedo a la confrontación.
El estudio fue realizado por investigadores de Columbia Business School y analizó cómo reaccionan las personas ante escenarios conocidos como “de suma cero”. Ese concepto describe situaciones donde el beneficio de una persona implica pérdidas para otra, como ocurre en algunas negociaciones, competencias laborales o disputas económicas.
Los investigadores reunieron datos de 13 estudios con estudiantes, profesionales y participantes reclutados en línea. En distintos experimentos encontraron el mismo patrón: muchas personas evitaban participar en situaciones competitivas incluso cuando eso podía afectar sus propias ganancias o posibilidades de éxito.
Según el artículo, las personas suelen asociar estos escenarios con discusiones, tensión interpersonal y deterioro de las relaciones. Ese temor aparece incluso antes de entrar en la situación competitiva.
Uno de los experimentos se enfocó en negociaciones laborales. Los participantes que percibían las negociaciones como procesos competitivos mostraban más incomodidad y menos disposición para iniciarlas. Además, creían que negociar podía generar conflictos dañinos entre las personas involucradas.
Otro experimento analizó decisiones empresariales. Los participantes debían elegir entre abrir un restaurante en un mercado nuevo o competir directamente con otros negocios para quitarles clientes. Aunque la segunda opción ofrecía más probabilidades de éxito, la mayoría prefirió evitar el escenario competitivo.
La investigación también examinó evaluaciones laborales. Los participantes mostraron preferencia por sistemas donde el desempeño se mide según criterios individuales y no comparándose con compañeros de trabajo. Aunque ambas opciones ofrecían las mismas posibilidades de obtener buenos resultados, la mayoría evitó el modelo competitivo.
En otra parte del estudio, los investigadores encontraron que muchas personas incluso pedían salarios más altos para aceptar empleos donde las recompensas dependieran del rendimiento frente a otros trabajadores.
El artículo concluye que el miedo al conflicto puede influir en decisiones cotidianas relacionadas con trabajo, negocios y negociaciones, llevando a algunas personas a evitar escenarios potencialmente beneficiosos solo para reducir la posibilidad de confrontación.
