
Las experiencias que más influyen en la vida adulta no siempre son cumpleaños, viajes o celebraciones familiares. Distintos estudios psicológicos indicaron que dos recuerdos emocionales de la niñez pueden dejar una huella profunda en la forma en que las personas construyen relaciones y desarrollan su autoestima.
Especialistas en psicología del desarrollo señalaron que una de esas experiencias ocurre cuando un niño siente que recibe atención y afecto sin necesidad de hacer algo extraordinario. La segunda aparece cuando aprende que una relación puede recuperarse después de un conflicto.
Estas conclusiones se relacionan con el Estudio Multidisciplinario de Salud y Desarrollo de Dunedin, una de las investigaciones más reconocidas sobre desarrollo humano y bienestar emocional.
El proyecto inició en Nueva Zelanda hace más de cuatro décadas. Los investigadores analizaron la salud física, emocional y conductual de personas nacidas entre el 1 de abril de 1972 y el 30 de marzo de 1973 en el área metropolitana de Dunedin, ubicada en la Isla Sur del país.
La primera evaluación ocurrió cuando los participantes tenían tres años. Después de ese momento recibieron seguimientos periódicos durante distintas etapas de su vida.
El proyecto surgió por iniciativa de Phil Silva, exmaestro y psicólogo educativo. También participaron especialistas en pediatría, obstetricia y psicología. El objetivo inicial consistió en estudiar la influencia de las circunstancias del nacimiento y de los primeros años de vida en el desarrollo futuro de los niños.
Con el paso de los años, el estudio se convirtió en una referencia internacional sobre salud mental y desarrollo emocional.
Las conclusiones permitieron que terapeutas y especialistas comprendieran que los recuerdos más importantes para el desarrollo emocional infantil no dependen de premios, elogios o grandes demostraciones de afecto.
La investigación mostró que la sensación de acompañamiento emocional durante momentos cotidianos tiene un papel relevante.
Un ejemplo aparece cuando un niño dibuja mientras uno de sus padres permanece cerca y comparte el momento sin corregirlo ni exigirle resultados.
Este tipo de experiencias transmite una idea importante. El niño entiende que no necesita destacar ni actuar de manera excepcional para recibir afecto y atención.

Los especialistas indicaron que las personas que crecieron con estas vivencias suelen desarrollar una autoestima más estable.
También mostraron menor necesidad de validación externa. En muchos casos no vinculan su valor personal únicamente con el éxito, la productividad o la aprobación de otras personas.
¿Por qué aprender a reparar conflictos durante la infancia tiene impacto en la adultez?
El segundo recuerdo aparece después de una situación difícil.
Puede surgir tras una discusión familiar, un enojo, una mentira o una pelea. Sin embargo, el elemento más importante no es el conflicto en sí.
Lo relevante consiste en la forma en que el vínculo logra recomponerse.
La reparación emocional puede aparecer mediante acciones simples. Un adulto puede regresar a la habitación después de una discusión. Otra persona puede ofrecer un vaso de agua. También puede surgir una mañana donde el ambiente vuelve a sentirse tranquilo sin castigos emocionales o rencores.
Estas experiencias enseñan que las relaciones personales no desaparecen de manera automática cuando existen diferencias.
El niño aprende que el afecto puede mantenerse después de una pelea y que los vínculos importantes tienen capacidad de recuperación.
Según especialistas, quienes experimentaron este tipo de reconciliaciones durante la infancia suelen manejar mejor los conflictos en la adultez.
Estas personas no interpretan cada discusión como una ruptura definitiva. Tampoco asumen que un error pone en riesgo una relación.
Los especialistas también advirtieron sobre posibles efectos cuando estas experiencias no aparecen durante la niñez.
Algunas personas desarrollan inseguridad emocional en sus relaciones futuras. En ciertos casos sienten la necesidad de vigilar constantemente el estado emocional de otros o experimentan temor ante la posibilidad de abandono, rechazo o distancia afectiva.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
