
La escritura a mano activa más áreas cerebrales que el uso del teclado y favorece procesos relacionados con la memoria, la atención y el aprendizaje, según explicó la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La especialista indicó que, al escribir manualmente, el cerebro debe trabajar en tres niveles simultáneos: el fonológico, relacionado con transformar el habla en escritura; el grafémico, vinculado con convertir sonidos en letras; y el motor, asociado al movimiento físico de escribir.
“Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir”, afirmó Alatorre.
Según la investigadora, al escribir en dispositivos electrónicos solo se activan dos de estos niveles, lo que disminuye la participación de distintas áreas cerebrales en el proceso de aprendizaje y memorización.
“La escritura a mano es una forma de memorizar, ya que la información se consolida más rápidamente. Por tanto, actividades como tomar fotos de los apuntes o copiar y pegar información digital no tienen el mismo impacto cognitivo”, agregó.
Una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral más complejos que el tecleo, especialmente en regiones asociadas con la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.
Además de favorecer la memoria, la escritura manual fortalece capacidades como la coordinación óculo-manual, el control motor fino, la planificación y la autorregulación.
Alatorre señaló que, en estudios realizados con menores con factores de riesgo de daño cerebral, quienes mostraban mejores habilidades motoras finas también presentaban mejores capacidades cognitivas.
“La motricidad y la planificación motora están estrechamente asociadas al desarrollo de la cognición infantil”, indicó.
Durante la infancia, el cerebro atraviesa una etapa activa de neuroplasticidad. Según la especialista, escribir a mano fortalece conexiones entre áreas sensoriales, motoras, visuales y lingüísticas.
Un estudio desarrollado este año por universidades del País Vasco y Valencia evaluó a 50 niños de entre 5 y 6 años. La investigación determinó que quienes escribieron a mano activaron más áreas cerebrales relacionadas con el reconocimiento visual, la memoria y el lenguaje.
La letra cursiva también aparece vinculada con el fortalecimiento de funciones ejecutivas. La investigadora explicó que este tipo de escritura exige continuidad, precisión y concentración.
“Al requerir fluidez, continuidad y precisión en los trazos, la letra cursiva fortalece la inhibición cognitiva. Las y los menores deben concentrarse en completar la palabra sin interrupciones ni distracciones”, explicó.
Estudios como La importancia de la escritura cursiva frente a la mecanografía para el aprendizaje en el aula, de Askvik et al. (2020), y Escribir a mano mejora la conectividad cerebral, de Van der Weel y Van der Meer (2024), concluyen que la cursiva estimula la coordinación motriz fina y la integración sensoriomotriz.
Los beneficios de la escritura manual también se extienden a la adultez y la vejez. Según Alatorre, escribir a mano contribuye a fortalecer la reserva cognitiva, relacionada con la resistencia del cerebro frente al envejecimiento y el deterioro mental.
La investigadora añadió que actividades como leer, escribir o resolver problemas ayudan a mantener activas distintas redes neuronales.
Además del impacto neurológico, la especialista señaló que la escritura manual conserva un componente cultural y personal, debido a que cada trazo refleja características individuales y puede incluso mostrar señales tempranas de enfermedades neurológicas.
“No debemos dejar de lado la escritura manual. En las escuelas hay que implementar estrategias sencillas, como realizar tareas escritas a mano o incentivar la redacción de cartas y diarios personales”, afirmó Alatorre.
