
Muchas personas perciben que la nariz luce más grande, más larga o con la punta caída después de los 40 años. Aunque esta idea es frecuente, los especialistas aclaran que el órgano no continúa creciendo durante toda la vida.
La explicación se encuentra en el envejecimiento facial. Con el paso de los años, la piel pierde elasticidad, los ligamentos reducen su firmeza, los cartílagos también sufren cambios naturales. Ese proceso modifica de forma gradual la apariencia de la punta nasal.
El otorrinolaringólogo y cirujano facial Guilherme Scheibel explicó que el fenómeno no corresponde a un crecimiento real del órgano.
“No es que la nariz simplemente “crezca” o se caiga con el tiempo. Lo que sucede es un debilitamiento gradual de los tejidos que sostienen la punta nasal, incluyendo el cartílago, los ligamentos y la piel. Como resultado, la punta pierde algo de proyección y puede descender con los años. Este es un cambio natural del envejecimiento facial y varía considerablemente según las características individuales de cada persona”, explicó Scheibel.
Según el especialista, el envejecimiento provoca un debilitamiento progresivo de los tejidos que sostienen la punta nasal. Entre ellos se encuentran los cartílagos, los ligamentos y la piel. Como consecuencia, la punta pierde parte de su proyección y puede adoptar una posición más baja. Agregó que este cambio forma parte del envejecimiento facial y varía según las características de cada persona.
Además de la estructura de la nariz, el resto del rostro también cambia con la edad. La relación entre nariz, boca, mentón y pómulos se modifica con el tiempo. Esa variación puede hacer que la nariz resulte más llamativa.
La piel también desempeña un papel importante. La disminución progresiva de la producción de colágeno y de la elasticidad reduce la capacidad de sostén de los tejidos. El efecto puede ser más evidente en personas con piel gruesa o con antecedentes de exposición intensa al sol.
Scheibel indicó que la pérdida de colágeno ocurre junto con las modificaciones naturales de los cartílagos y los ligamentos. Ese conjunto de cambios produce alteraciones discretas en la apariencia. Sin embargo, estas se vuelven más visibles conforme avanza el envejecimiento.
“Con la disminución de la producción de colágeno y la elasticidad de la piel, se produce una pérdida gradual de soporte en los tejidos superficiales de la nariz. Este proceso se produce junto con cambios en el cartílago y los ligamentos, que también experimentan transformaciones naturales. El resultado son cambios sutiles en la apariencia, que se vuelven más notorios a medida que avanza el envejecimiento”, afirmó.
Los cartílagos nasales también pierden parte de su resistencia con el paso de los años. Esa transformación puede modificar la forma de la nariz. En algunos casos, también afecta la función respiratoria.
El especialista señaló que, en pacientes de mayor edad, la evaluación médica debe considerar tanto la apariencia externa como el estado de las estructuras internas del órgano.
Los cambios relacionados con la edad también pueden afectar el flujo de aire. Algunas personas consultan por dificultad para respirar y descubren que parte del problema está asociado con el deterioro de las estructuras nasales.
Scheibel explicó que la pérdida de sustentación puede comprometer el paso del aire. Por esa razón, recomendó evaluar la nariz como un órgano funcional y no solo desde el punto de vista estético.
La intensidad de estos cambios no es igual para todas las personas. Factores como la genética, el grosor de la piel, la forma original de la nariz y los hábitos de vida influyen en la velocidad del envejecimiento.
El especialista indicó que las personas con piel más gruesa, cartílagos más resistentes y hábitos saludables suelen presentar cambios más discretos. En contraste, el tabaquismo, la exposición excesiva al sol y la pérdida importante de colágeno pueden acelerar el proceso.
Cuando las alteraciones provocan molestias estéticas o afectan la respiración, la valoración de un especialista permite definir el tratamiento más adecuado.
En pacientes de mayor edad, la rinoplastia requiere una planificación individualizada. Scheibel explicó que el procedimiento puede reposicionar estructuras, reforzar el soporte de la punta nasal y preservar o mejorar la función respiratoria. Añadió que el objetivo consiste en obtener un resultado natural, respetando la anatomía y las características de cada paciente.
En la actualidad, la evaluación estética de la nariz también toma en cuenta su relación con el resto del rostro.
El especialista afirmó que el análisis incluye la interacción con los ojos, los pómulos, los labios, el mentón y las demás estructuras faciales. El propósito consiste en alcanzar un equilibrio facial sin modificar la identidad del paciente y mantener la función respiratoria.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
