La mayoría de las personas identificamos los sonidos musicales mediante el oído, pero hay quienes, además, los pueden reconocer con el paladar, o lo que es lo mismo, con el sentido del gusto.
Un estudio hecho en Zurich, Suiza, reveló esta semana que una flautista de ese país llamada Elizabeth Sulston percibe sabores amargos, dulces o salados, según los intervalos musicales que escucha.
Aunque el hallazgo es difícil de explicar, los investigadores aseguran que esta mujer literalmente saborea la música.
"Ella tiene la peculiaridad de asociar el sonido emitido simultáneamente por dos notas musicales con una sensación dulce o amarga en su paladar", explicaron los científicos en la revista Nature.
Por ejemplo, lo que se conoce en música como una tercera mayor - que es la distancia que hay entre las notas 'Do' y 'Mi' y (Do-re-mi) tiene siempre un sabor dulce para la flautista. Pero, cuando la distancia es de siete notas (llamada sétima) el sonido le produce en la boca un sabor muy amargo.
"Siempre que ella escucha un intervalo musical específico, experimenta automáticamente un sabor en su lengua que se vincula a ese intervalo. Si el sonido cambia, el sabor también", dice el estudio.
Entre azúcar y sal. Para hacer el estudio los investigadores aplicaron soluciones amargas, saladas o dulces a la lengua de la flautista y le pidieron que describiera la distancia entre las notas a partir de los sabores. Además -a la inversa- , los científicos midieron las percepciones en el paladar de la suiza cuando escuchaba los sonidos musicales y luego compararon los resultados.
El hallazgo mostró que ella podía identificar -sin equívoco alguno- el sabor que se le ponía en la lengua con los intervalos precisos en la escala musical.
Más que imaginación. De acuerdo con la psicóloga Michaela Esslen, de la Universidad de Zurich, en Suiza este es un caso extraordinario. "Lo más interesante es que ella no imagina el sabor (del tono musical), sino que realmente lo saborea".
Los científicos suizos concluyen que esta facultad solo se explica con un fenómeno -aún en estudio- llamado sinestesia, que es la capacidad que tienen algunas personas de interrelacionar sensaciones.
Hasta la fecha solo se conocía la sinestesia entre sensaciones visuales y sonoras. Por eso, el caso de la flautista Elizabeth Sulston es excepcional.
Aparte de ver letras o números en colores - lo cual es más común-, Sulston puede "ver" el color y "degustar" el sabor de los tonos musicales. Pero, el estudio en este caso apenas comienza.