
Aunque difícil de creer, la espinaca enlatada o aquella que se guardó después de ser cocinada puede contener más nutrientes que la espinaca 'fresca' -que compró en la feria del agricultor o el supermercado- y mantuvo unos días en su nevera, antes de cocinarla.
Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania han demostrado que, con el paso de los días, aunque se mantenga en refrigeración, la espinaca va perdiendo muchos de sus ventajosos nutrientes, como el ácido fólico.
Aunque mantener a esas hojas verdes dentro de la nevera desacelera el proceso de pérdida de nutrientes, no lo elimina.
Los investigadores pudieron constatar que la espinaca guardada a 3° centígrados (la temperatura promedio de una refrigeradora), al cabo de ocho días pierde el 53% de su contenido de ácido fólico. Lo mismo ocurre con el contenido de carotenos.
El estudio fue realizado por los agrónomos Luke LaBorde y Srilatha Pandrangi.