La historia del arte costarricense establece que la abstracción llegó al país en 1958 cuando los pintores Manuel de la Cruz González, Rafael Ángel Felo García y Lola Fernández regresan de sus estudios en el extranjero.
Sin embargo, una nueva investigación sostiene que el arte abstracto fue introducido en el país en 1948 por el arquitecto Enrique Maroto Montejo.
Después de una década de investigación , el arquitecto Andrés Fernández afirma que, a finales de los años 50, el arte abstracto ya tenía diez años de habitar en las casas y edificios de Costa Rica.
"En Los inicios del arte abstracto en Costa Rica (1958-1971) , de Eugenia Zavaleta, se afirma que el arte abstracto se inicia en 1958 con el regreso de esos tres pintores. Sin embargo, hay un equívoco conceptual: en 1958 se inicia la pintura abstracta, pero el arte abstracto estaba presente en el país desde una década antes cuando retorna Enrique Maroto Montejo, graduado de arquitecto en una universidad estadounidense", explica Fernández.
Es decir, estas revelaciones de Fernández objetan información fundamental que los costarricenses aprenden sobre el arte nacional y ponen sobre el tapete el nombre de un arquitecto poco recordado en la actualidad: Enrique Maroto Montejo (1920-2001).
¿Quién fue? Maroto se formó en Estados Unidos en los años 40, en pleno apogeo de la llamada Escuela de Chicago, cuyo máximo exponente fue el arquitecto Frank Lloyd Wright (1867-1959).
Wright efectuó la experimentación más atrevida de la abstracción en la arquitectura.
El costarricense se nutrió de esas influencias mientras estudió en la Universidad de Texas en Austin, en el Iowa State College en Ames y en la Universidad de Illinois en Champaing Urbana.
Con ideas nuevas y un cierto desprecio por el exceso de adornos y arcos, Maroto vuelve a Costa Rica y lleva a la obra lo aprendido.
¿Qué tipo de arquitectura es? Fernández explica que el maestro hace una arquitectura moderna, en la que el juego geométrico de las líneas rectas hace que los elementos de una edificación sean diferentes de lo común en la época.
Él crea grandes ventanales horizontales, inclina ciertas paredes, usa losas prismáticas en la entrada, integra la naturaleza a la arquitectura y usa enchapes de piedra, entre otras características.
Sus búsquedas de la experiencia matérica y del juego de la luz y la sombra, así como el uso de lo geométrico, son parecidos a las de los pintores emblemáticos de la abstracción geométrica, como Manuel de la Cruz y Felo García.
Gran similitud. Los primeros trabajos de Maroto Montejo en el país fueron dos casas en San José: la de Mario Troyo, construida en 1949 y que estuvo cerca de la Fuente de la Hispanidad, y la del propio Maroto, de 1953 y ubicada en Los Yoses, entre la avenida 8 y la calle 41.
"El diseño del piso de la casa de Maroto es idéntico a cualquier boceto de un cuadro abstracto de artistas como Piet Mondrian y Manuel de la Cruz", dice Fernández.
Maroto se convirtió en un arquitecto de moda en los 50 y 60. Se sabe que fue muy prolífico. Se han documentado unas 50 casas y edificios suyos, pero se cree que su obra total triplica esta cifra.
Su nombre y su obra aún no figuran en los libros importantes acerca de la historia de la arquitectura y del arte nacional.