La medida es un elemento clave de un plan que busca reforzar el control de calidad e inocuidad de medicamentos y productos alimenticios importados por Estados Unidos, indicó en un comunicado el secretario estadounidense de Salud Mike Leavitt.
“Incrementar nuestra presencia en el extranjero ofrecerá mayores protecciones a los consumidores estadounidenses y también beneficiará a los países anfitriones”, explicó.
Esta decisión tiene lugar tras una serie de incidentes que implican especialmente a productos importados de China, el último de ellos (que no afectó a EEUU) consistente en leche adulterada con melamina.