
Los grabados y acrílicos de Juan Bernal Ponce se adueñaron de las galerías José Luis López Escarré y Joaquín García Monge en abril y hasta mediados de mayo.
Su crónica urbana con ojos de artista consagrado podrá ser apreciada en estas salas de exposiciones del Teatro Nacional como homenaje póstumo.
La López Escarré se encuentra en las instalaciones del Teatro, en su café, y presenta las obras en formato menor de este artista nacido en Chile y radicado en nuestro país desde 1973.
En este salón se aprecian grabados sobre metal tanto de esa etapa en que huye de la represión política, como de las ilustraciones de Fadrique Gutiérrez, texto de Luis Dobles Segreda.
En la García Monge, en el costado este del Teatro, se encuentran las obras de formato mediano. En ella reinan el acrílico, especialmente sobre tela, y los colores vivos se presentan en casi todas las obras.
En esta sección también son las ciudades y las interacciones humanas (o su ausencia) uno de los hilos conductores de las obras.
Póstumo. Esta exposición es un homenaje póstumo a Ponce, quien falleció el 19 de enero de este año.
El artista chileno fue arquitecto, grabador, dibujante y pintor. Además, trabajó como crítico de arte y profesor.
Aunque vino al país en 1973, empezó a cobrar vigencia en la plástica costarricense en los ochenta.
En el grabado, una de sus especialidades, destacó por la soltura y el manejo técnico, abriendo brecha para nuevas generaciones de artistas en estas técnicas.
En 1999, en una entrevista con La Nación, Ponce afirmó: "Yo no tengo un estilo..., tengo varios, los alterno y me alterno entre ellos". Y continuó: "Dibujo, coloreo, borro, raspo, cubro, oscurezco y relleno, me meto en una especie de cocina de la superposición. Para pintar no necesito inspiración: los cuadros me sugieren, me seducen, me piden, y a veces también me exigen o me reclaman".
Ponce dejó una profunda huella en la plástica costarricense, no solo por ser un activo dibujante, pintor y grabador, sino también por su rol como promotor de la gráfica y como crítico de arte.
Por ejemplo, fundó a mediados de los años setenta un taller llamado "Arquigraba", en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica, lo cual contribuyó en la promoción de las artes gráficas en el país.
Su trabajo oscilaba entre el arte realista figurativo y el abstraccionismo geométrico, y se nutría de sus nostalgias, sus viajes por diversas ciudades del mundo (su natal Valparaíso, en Chile, de una manera especial) y su ojo entrenado de arquitecto.
Las creaciones muestran al espectador tanto la arquitectura de las ciudades como a la gente que las habita.
La muestra fue inaugurada anoche y estará abierta al público hasta mediados de mayo.
La entrada del público a las dos galerías es gratuita y el horario establecido, de lunes a viernes, va de 10 a. m. a 5 p. m., mientras los sábados es de 10 a. m. a 2 p. m.