Berlín (DPA). Un cactus, un tipo de pingüino, montañas, universidades, fundaciones e incluso un asteroide: hay muchas cosas a las que se les ha dado el nombre del investigador alemán Alexander von Humboldt (1769-1859). El miércoles se celebra el 150 aniversario de su muerte.
Von Humboldt, barón prusiano de familia acaudalada, destacó y dejó su huella en casi todas las áreas de la ciencia: en la etnografía, antropología, física, zoología, ornitología, climatología, oceanografía, astronomía, geografía, botánica, etc.
Pero no menos fascinante fue su espíritu aventurero: escaló montañas, nadó ríos y mares y atravesó el planeta desde Berlín hasta la Muralla China, haciendo intensas paradas en las actuales Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, México y Cuba.
Un biofísico de la prestigiosa Universidad Humboldt de Berlín está buscando personas que quieran unirse a él en un viaje para escalar el volcán Chimborazo de Ecuador, de una altura de 6.000 metros.
El anuncio que ha puesto no es una casualidad, es un puro desafío: Humboldt casi logró llegar a la cima en 1802, mucho antes de que existiera el equipamiento deportivo necesario para ello, y pese a los mareos que sufría.
Humboldt fue un "hombre e investigador extraordinariamente polifacético", para muchos el padre de la geografía y la antropología modernas, subraya Ingo Schwarz, de la Academia de las Ciencias de Berlín.
Comenzó como ingeniero de minas en Prusia, trabajó en un departamento del gobierno, y para aumentar el rendimiento en el sector, fundó una escuela para los mineros y desarrolló la lámpara que habrían de usar bajo tierra.
En sus experimentos sufrió varios accidentes, pero ninguno de ellos logró que dejara de perseguir sus objetivos.
A viajar.
En viajero y aventurero se convirtió a partir de 1796, después de heredar una importante fortuna. Abandonó su carrera de funcionario público prusiano y ya con los fondos económicos suficientes, se lanzó de lleno a sus viajes científicos.
Recorrió Asia central y exploró la meseta central de la Península Ibérica y las islas Canarias, pero lo que más le entusiasmó fue la expedición a América.
Durante casi tres años planeó ese viaje y estudió con cuidado los cerca de 50 instrumentos de medición que llevaría con él y que le permitirían estudiar las colonias españolas de ese entonces como no lo había hecho antes ningún viajero.
"Experimentarlo por uno mismo, sufrirlo uno mismo", fue uno de los preceptos que lo acompañó siempre, desde la espeleología hasta la astrología.
Y para ello escaló los Andes, navegó por los ríos selváticos, midió latitudes y altitudes, la forma de las costas y la altura de las montañas, diseñó mapas y recolectó miles de plantas.
Humboldt finalizó su viaje al continente americano en Estados Unidos, donde fue recibido por el presidente Thomas Jefferson, un aficionado a los estudios geográficos.
El polifacético científico almacenó para siempre importantes datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, fauna y flora de la región y a partir de 1804, cuando llegó a París, volcó todo ello en una obra de 34 tomos: "Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente". Necesitó sin embargo casi 30 años para sacar las conclusiones de sus investigaciones.
En la capital francesa, en la que se instaló hasta 1827, conoció también al libertador venezolano Simon Bolívar, quien diría de él: "Fue el verdadero descubridor de América" y "sus estudios beneficiaron a América más que todos los conquistadores juntos".
Para Humboldt no existía una división entre las distintas disciplinas. La mineralogía, la botánica, geografía, climatología, meteorología e incluso la economía política estaban interrelacionadas.
"En la extracción de oro en California llegó a pensar si el hallazgo de un yacimiento importante podría poner en peligro el equilibrio monetario internacional", recordó Schwarz.
Humanista.
Pero además de científico, hoy también es considerado por todos un destacado ilustrado y humanista. Con su pensamiento libre de prejuicios se convirtió en visionario y se adelantó claramente a su tiempo.
Desde su viaje a América, Humboldt se convirtió en un icono, tan conocido en el mundo de su tiempo como hoy en día una estrella del pop.
Empleó su talento para divertir más allá de la corte y la Academia de las Ciencias en Berlín, y pronto las conferencias que ofrecía en distintos lugares de esa ciudad se convirtieron en la diversión preferida de la sociedad.
Sin embargo, a diferencia de todo lo que dejó escrito sobre sus viajes y sus investigaciones, poco se sabe de su vida privada. Sólo se conoce casi la buena relación que tuvo con su hermano Wilhelm.
Se ignoran por el contrario sus relaciones con mujeres y son muchos los que creen que fue homosexual. "La vida privada de Humboldt esconde secretos que deberíamos respetar", considera Schwarz.
Humboldt murió en Berlín en 1859 después de haberse gastado toda su fortuna en viajes. En su testamento, algo totalmente desacostumbrado, dejaba sus escasos bienes a un criado.