
El INBioparque inauguró ayer Mundo de los Hongos, una estación-laboratorio para dar a conocer la producción y uso de esas plantas en Costa Rica.
La estación tiene una estructura de tronco caído con decoraciones de hongos, dentro del cual hay ventanales por donde se observa a investigadores que trabajan en la producción de plantas comestibles.
Por el primer ventanal del recorrido se ve el laboratorio principal de hongos del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), donde se estudian los medios de cultivo adecuados para cada hongo y se les reproduce sobre semillas de arroz o sorgo.
La segunda ventana muestra el proceso de pasteurización; ahí se calienta el sustrato del cual se alimentará el hongo, para que esté libre de contaminación.
En la tercera etapa se dispersan las semillas con el hongo sobre el sustrato (que puede ser heno), y se empaqueta en bolsas. Posteriormente estas se incuban en una cámara oscura con temperatura y humedad controladas durante varios días para que el hongo invada el sustrato, y en la quinta fase se induce al hongo a fructificar.
Este laboratorio nació gracias al programa de cooperación Sur-Sur, que incluye a Costa Rica, Benín y Bután. El financiamiento, de casi $1.000.000, fue aportado por el gobierno holandés y el INBio y administrado por la ONG Fundecooperación.
Milagro Mata, coordinadora del proyecto, dijo que investigadores de Bután les enseñaron las técnicas de producción de hongos que se pondrán en práctica en comunidades del país. En Costa Rica hay al menos 2.500 especies de hongos.