
Un iceberg de casi 14 kilómetros de extensión bloqueó el acceso al océano abierto y causó la muerte de cerca de 14.000 crías de pingüino emperador en la Antártida. El hielo impidió que los adultos llegaran a la colonia de la isla Coulman, lo que dejó sin alimento a los polluelos.
La especie afectada fue el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), cuya colonia sufrió una caída drástica en el número de crías. La población pasó de 21.000 individuos en la temporada anterior a 6.700 durante la temporada reproductiva de 2026.
Investigaciones de campo del Instituto Coreano de Investigación Polar (KOPRI) señalaron que el iceberg obstruyó un paso clave entre el área de reproducción y el mar. Esa ruta resultaba esencial para que los adultos buscaran alimento y regresaran a tiempo para alimentar a las crías.
El evento se originó en marzo de 2025, cuando el iceberg se desprendió de la plataforma de hielo Nansen, en el mar de Ross. Luego derivó hacia el norte hasta encallar en la isla Coulman. Ese desplazamiento interrumpió la ruta migratoria de los pingüinos y redujo en 70% la tasa de supervivencia de la colonia.
Durante junio, las hembras de pingüino emperador se desplazan al mar para alimentarse, mientras los machos permanecen incubando los huevos. La supervivencia de las crías depende del regreso de las madres con el primer alimento. A finales de 2025, ese retorno no ocurrió en la mayoría de los casos.
El iceberg presentó una pendiente suave hacia el mar, lo que permitió cierto acceso. Sin embargo, el lado orientado a la zona de reproducción formó un acantilado de hielo. Las hembras que siguieron su ruta habitual sobre el hielo marino encontraron una barrera infranqueable.
Imágenes satelitales y registros de drones mostraron un escenario crítico. Los machos esperaron el regreso de las hembras en el borde del hielo sin lograr salvar a las crías. Muchos ejemplares alcanzaron sus límites fisiológicos. Solo 30% de las crías sobrevivientes recibió alimento de las madres que lograron hallar rutas alternativas.
Los investigadores indicaron que la colonia aún tiene posibilidad de recuperación si el iceberg se disipa antes de la próxima temporada reproductiva. Si el bloqueo continúa, podrían registrarse impactos a largo plazo, incluida una reubicación forzada de la colonia, considerada un santuario clave en el mar de Ross.
El KOPRI advirtió que, aunque estos eventos todavía se consideran anómalos, el calentamiento global incrementa el desprendimiento de icebergs. Esa tendencia eleva el riesgo de nuevos bloqueos similares.
La misma institución observó otro iceberg de 14 kilómetros que pasó cerca del cabo Washington, otro sitio relevante de reproducción. Una eventual colisión en esa zona podría desencadenar otra mortandad masiva de pingüinos emperador.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
