
Un mortífero hongo que se adhiere a la piel de los anfibios y les dificulta su capacidad de respirar está acabando con la población de ranas doradas y salamandras en la provincia de Coclé, al oeste de Panamá, informó ayer el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian.
El mortífero hongo se llama batrachochytrium dendrobatidis y produce la enfermedad llamada chitridiomicosis , que asfixia a estos animales.
Según el estudio, un grupo de científicos panameños y norteamericanos, este mal ya acabó con el 50% de anfibios de esta área.
De igual manera, un estudio científico publicado por la revista Nature y divulgado por La Nación el 12 de enero, reconoció que el hongo batrachochytrium dendrobatidis fue el responsable de la extinción del sapo dorado de Costa Rica y la población de ranas arlequín del Parque Nacional Monteverde, en Guanacaste.
En concreto. "Yo diría que la rana de oro ya estaba en un grave peligro; sin embargo, el avance del brote de este hongo empeora las cosas hasta un punto que es muy probable que esta especie se extinga", dijo Roberto Ibáñez, experto en anfibios del Instituto Smithsonian.
"En Panamá, la rana dorada es un emblema nacional muy querido que aparece en los boletos de lotería y en los folletos para turistas. Incluso, a los estudiantes se les enseña la historia de las ranas que, según el folclore precolombino, se convierten en oro al morir", dijo un comunicado de prensa.
De acuerdo con un reporte publicado el lunes por la Universidad Southern Illinois, el peor de los hallazgos es que el hongo está extendiéndose rápidamente en Panamá y en otros países de Latinoamérica.
Alarma creciente. Los expertos consideran que la rana dorada está en grave peligro y que podría desaparecer hasta el 80% de su población en los próximos 10 años.
"No tenemos los números actuales sobre el tamaño de la población en Panamá, por lo que serán cifras difíciles de confirmar", aclaró Ibáñez.
"Sabemos muy poco del hongo, pero ya comprobamos que tiene la capacidad de acabar con poblaciones de cualquier tamaño", dijo el científico.
"Además, si el hongo no las mata, las regiones donde ellas pueden encontrarse están muy deforestadas y contaminadas, de ahí el peligro", agregó.
La llamada rana dorada en Panamá es muy similar en forma y coloración a la rana arlequín costarricense. La diferencia es que la rana dorada es mucho más amarillenta y casi no posee pigmentos negros en su piel.