París y Nueva York. Agencias. Los antepasados del ser humano y de los chimpancés se mezclaron durante millones de años antes de una separación definitiva en el proceso evolutivo.
Las dos ramas -homínidos y chimpancés- se separaron hace entre 6,3 y 5,4 millones de años, menos tiempo de lo que se estimaba hasta ahora.
Así lo reveló esta semana un estudio realizado por científicos estadounidenses dirigidos por David Reich, de la Harvard Medical School de Boston, y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) publicado en la última edición de la revista Nature.
Según los científicos, el "mestizaje" es perceptible sobre todo respecto a los cromosomas X, los cromosomas sexuales femeninos, cuyas semejanzas parecen reflejar una mezcla muy prolongada en el tiempo entre las dos ramas.
Nuevos criterios. Según los investigadores, los nuevos resultados cuestionan el estatuto de homínidos que se dio a los más lejanos antepasados del hombre.
En la lista figura el Sahelanthropus tchadensis , un fósil que data de entre seis y siete millones de años de antigüedad y se conoce como Tumai, el Orrorin tugenensis hallado en Kenia, que es llamado el antepasado del milenario porque se dio a conocer en el 2001, y el Ardipiteco, una osamenta de unos 5,5 millones de años.
Los especialistas hacen notar que el enigma sobre los orígenes del chimpancé sigue vigente. Contrariamente a los antepasados del hombre, que han dejado numerosos fósiles, ninguna osamenta directamente atribuida a los primeros chimpancés (e incluso a gorilas) ha sido hallada hasta ahora.
Por otra parte, la secuencia completa del conjunto de genes contenido en los cromosomas (genoma) del chimpancé tampoco ha dado las indicaciones esperadas.
La investigación confirmó que las dos especies son genéticamente idénticas en un 99%, sin permitir definir aún ese 1% de cada una.