Un hombre de Idaho sobrevivió tras sufrir la mordedura de una cascabel y recibir 54 frascos de suero antiofídico durante un tratamiento que se extendió por 12 días en Estados Unidos. El caso llamó la atención porque el primer hospital donde permaneció internado agotó sus reservas del medicamento y debió trasladarlo a otro centro médico para continuar la atención.
Chris Howarth sufrió el ataque a finales de mayo mientras visitaba a sus padres en Oroville, al norte de California. El incidente ocurrió cuando salió a revisar una tubería de agua en el patio. La serpiente lo mordió en dos ocasiones.
En un primer momento creyó que había pisado una espina. Sin embargo, poco después observó a la serpiente junto a sus pies. Minutos más tarde presentó entumecimiento en la lengua, inflamación de los ganglios y dificultad para respirar.
Howarth ingresó al Hospital de Oroville. Allí recibió las primeras dosis del suero cerca de una hora después de la mordedura.
Los médicos determinaron que una de las mordeduras alcanzó una vena. Esa situación permitió que el veneno ingresara directamente al torrente sanguíneo y agravara su estado de salud.
Durante los días siguientes desarrolló coagulación intravascular diseminada (CID), una enfermedad grave que altera la coagulación de la sangre y aumenta el riesgo de hemorragias.
El paciente recibió plaquetas y varias dosis del antídoto. Sin embargo, el hospital utilizó los 36 frascos disponibles y agotó completamente sus existencias.
Ante la falta del medicamento, el equipo médico trasladó a Howarth al Hospital de la Universidad de Stanford. En ese centro recibió 18 dosis adicionales, para un total de 54 frascos, una cantidad considerada poco común para este tipo de tratamiento.
El hombre permaneció hospitalizado durante 12 días. Pasó la mayor parte de ese tiempo en la unidad de cuidados intensivos.
El director médico de la división Fresno-Madera del Sistema de Control de Intoxicaciones de California, Rais Vohra, explicó al medio SFGATE que la mayoría de las personas que sufren mordeduras de cascabel requieren solo unas pocas dosis del suero. No obstante, indicó que existen casos poco frecuentes en los que el organismo necesita un tratamiento mucho más prolongado.
Tras recibir el alta médica, Howarth regresó a su casa en Meridian, Idaho. Aun así, más de seis semanas después del accidente continúa con secuelas.
El hombre permanece incapacitado para regresar a su trabajo como cartero porque todavía no puede caminar. Su familia indicó que decidió compartir la historia para alertar sobre los riesgos de las mordeduras de cascabel, especialmente durante el aumento de la actividad de estos reptiles en California.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
