
El artista costarricense Hernán Arévalo ofrece una exposición individual de 24 de sus grabados en la ciudad de Tours, ubicada en el corazón de Francia.
La muestra se abrió el miércoles 18, pero se inaugurará mañana con la presencia del alcalde de Tours y de la embajadora costarricense Roxana Pinto. Estará abierta hasta el 15 de febrero.
Las obras presentadas son serigrafías y grabados en madera hechos durante los últimos ocho años.
Por supuesto, la exposición recoge los obsesiones del artista: sus obras con temas religiosos, sus animales míticos y los Quijotes que creó el año pasado durante la conmemoración del cuarto centenario de la publicación de la célebre novela de Miguel de Cervantes.
Por ejemplo, el costarricense exhibe Esfinge , un grabado en el que se apropia de aquel monstruo y lo mezcla con el jaguar y un pájaro.
Según Bernard Cassaigne, profesor francés que escribió un prólogo a la exposición, la obra de Arévalo evidencia un gran poder "agresivo" que se expresa a través de la violencia de las formas y de la estridencia de los colores.
Además, Cassaigne afirma que los grabados del costarricense se inspiran en las formas y los colores tropicales, que sus obras acerca de lo urbano reflejan el caos de las ciudades, y que sus animales tienen origen en el bestiario medieval.
Contenido, color y fuerza hacen que los trabajos de Arévalo no pasen inadvertidos.
Protagonismo del símbolo. Arévalo asegura que su arte busca la identidad latinoamericana y la forma en que ha cambiado.
Su obra está llena de símbolos; es más, él acepta que cada vez ganan mayor protagonismo en su trabajo.
"Me interesan los símbolos porque siempre dejan un espacio para la interpretación en mis diseños", afirmó el artista.
En el 2006, Arévalo cumple 20 años de hacer grabado, aunque está metido en el arte desde adolescente, cuando alguien le regaló una caja de acuarelas.
Para conmemorar su vegésimo aniversario planea hacer una gran exposición, pero aún se encuentra en los preparativos.