
Roma vuelve a revelar parte de su pasado oculto. Arqueólogos localizaron en el barrio de Pietralata los restos de un santuario monumental dedicado a Hércules, el primero de este tipo hallado lejos del centro histórico. El descubrimiento incluyó tumbas aristocráticas y grandes cisternas, lo que amplía el conocimiento sobre la vida en las afueras de la capital italiana en la Antigüedad.
El hallazgo ocurrió bajo el Parque de las Acacias, donde capas de tierra y cemento ocultaron durante siglos estructuras religiosas y funerarias. Los trabajos se desarrollaron bajo la dirección del Ministerio de Cultura de Italia, como parte de un programa de arqueología preventiva enfocado en proteger el patrimonio histórico durante proyectos urbanos.
Según la Oficina de Prensa y Comunicaciones del MiC, las nuevas evidencias permiten reconstruir cómo se organizó esta zona de Roma y confirman que los suburbios también concentraron espacios de culto y asentamientos de alto nivel social.
Un santuario dedicado a Hércules
El santuario se catalogó como el más relevante dedicado a Hércules en las afueras de Roma. La estructura midió 4,5 metros de largo por 5,5 metros de ancho. Se construyó con toba volcánica y presentó restos de estuco en las paredes. En el centro se ubicó un altar de yeso, mientras que al fondo existió un mural y, posiblemente, una estatua del semidiós.
Hércules, hijo de Zeus y la mortal Alcmena según la mitología clásica, fue adoptado por los romanos hace más de 2.400 años. En ese periodo se levantó este templo, asociado a su papel como protector de los caminos. Aunque no aparecieron esculturas con su imagen, los arqueólogos recuperaron estatuillas femeninas y monedas de bronce bajo el monumento, fechadas entre los siglos III a. C. y II a. C.
Tumbas de familias aristocráticas
La excavación también reveló dos tumbas vinculadas con sectores de alto estatus social. La tumba A data de entre los siglos IV a. C. y III a. C. En su interior se hallaron un gran sarcófago, tres urnas de peperino, una copa de barniz negro, una jarra cerámica de alta calidad, un espejo y otros objetos de ajuar.
La tumba B se construyó en el siglo III a. C. con bloques de toba y bancos laterales para depositar más cuerpos. Dentro del ataúd apareció un cráneo adulto con señales de trepanación quirúrgica, evidencia de conocimientos médicos avanzados para la época. La cercanía entre las tumbas y el santuario sugiere una posible relación familiar o de filiación con el espacio de culto.
Cisternas y un camino antiguo
En uno de los costados del santuario se identificó un camino antiguo y dos grandes estructuras hidráulicas. La piscina ubicada al este midió 28 metros de largo por 10 metros de ancho, con una profundidad cercana a 2 metros. La cisterna del sur alcanzó 21 metros por 9,2 metros, con una profundidad aproximada de 4 metros.
Un curso de agua cercano pudo abastecer ambas construcciones. El acceso a la piscina principal se realizaba mediante una rampa de grandes adoquines de toba, apoyada directamente sobre el suelo. Otra rampa más pequeña, hecha de hormigón y losas rectangulares, conducía al fondo de la estructura.
Los investigadores señalaron que estos elementos confirman una planificación urbana avanzada y una fuerte inversión en infraestructura en esta zona periférica de la antigua Roma.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
